1º de Grado·Ética·Epicteto

Manual, de Epicteto

DEPENDER

El primer paso para la sabiduría es conseguir distinguir entre las cosas que dependen de nosotros y las que no, y solo preocuparse por las que dependen de nosotros; si se erra en esta distinción, se será infeliz. En lo que respecta a las cosas exteriores, que no dependen de nosotros, hay que resignarse.

No puedes pretender que tu mujer e hijos estén siempre contigo, esto no depende de ti, así que asume que no puedes hacer nada, así no frustrarás tus deseos, no desees que se queden, aprende a dejar ir.

El único camino a la libertad viene de despreciar lo que no depende de nosotros.

El alma debe ser controlada, y no abandonar sus pasiones a las cosas que no dependen de nosotros. El alma, por tanto, solo debe estar puesta en lo que depende de nosotros.

Lo que no depende de uno, no debe ser encuadrado bajo las nociones del bien y el mal, debe tomarse como llegue.

El verdadero filósofo solo espera las cosas de sí mismo, tanto el beneficio como el perjuicio, lo demás es irrelevante, no importa, por tanto no es real ni motivo de su preocupación. Ante las críticas, se examina, ante los desafíos, se examina, si surge un obstáculo, se examina a sí mismo.

DESEAR 

Todo lo que se desee debe estar al alcance del hombre, desear lo inalcanzable solo traerá frustración.

No hay que pedir que las cosas vengan como se desea, sino desear las cosas tal y como lleguen, siempre que no dependan de nosotros.

Los deseos deben ser regidos por las normas naturales prescritas contra las que uno no tiene nada que hacer, para así evitar el sufrimiento.

VERDAD

Antes de emprender un proyecto, pon en tu pensamiento lo que verdaderamente es ese proyecto, observa la verdad y todos sus matices, y una vez seas conscientes de qué conlleva tu proyecto, empréndelo. Hay que tener siempre en cuenta las consecuencias verdaderas, habiendo reflexionado sobre ellas.

Piensa en la verdadera realidad de lo que quieres antes de emprenderlo. Pregúntate qué hombre eres, cuál es tu principio rector.

No tomes ningún rol superior a tus fuerzas, examínate antes de emprender algo y comprueba si está hecho para ti.

OPINIÓN [interpretación, subjetividad]

No son las cosas las que turban a los hombres, sino la opinión del hombre sobre las cosas.

Así, ante una pérdida, podría uno entristecerse viendo solo la pérdida, pero debe verla no como una pérdida, sino como la devolución de algo bueno, como el fin de un ciclo que fue bueno pero acabo terminando, hay que resignarse a ello.

De todo lo que esté por venir se pueden sacar lecciones buenas y aprender, esto sí depende de nosotros.

Cuando alguien te irrita, la ira no nace de su injuria, sino de ti. Pudiendo, por tanto, evitarlo, no te irrites, la ira no es más que tu opinión.

Aunque nos injurie nuestro hermano, veámosle como hermano y no como alguien que nos ofende.

RESIGNACIÓN

Lo que no dependa de nosotros, debe ser visto con la inevitabilidad que le es natural, hay que resignarse a lo que sucede, para evitar vivir preocupados y con temor.

Toma solo lo que se te ofrece, y conténtate solo con lo necesario.

Solo debes empeñarte en representar el papel que se te ha dado, no te corresponde a ti elegirlo. (es decir, con jugar las cartas que están en tu mano, intentar otra cosa es vana tarea).

Cuando se rompa algo tuyo, compórtate como si se hubiera roto lo del vecino, no hay diferencia alguna.

APARIENCIA

No busques pasar por sabio, sino serlo. Evita ser un personaje en la mente de otros, debes ser tú mismo.

Si haces algo, que sea público. Si la acción es mala, evítala, y si no, ¿por qué temes reproches?

CORRECCIÓN, BUEN HACER, COMPOSTURA

Solo habla lo que sea necesario, no hables de cosas triviales, no hables de personas para injuriarlas ni para alabarlas. No rías mucho, ni frecuente, ni en exceso. No te dejes llevar por los modos de hacer del vulgar. Solo usa lo necesario para el cuerpo, evita la ostentación. Abstente, si puedes, de los placeres del amor y del matrimonio, y si los sigues, que sea según la ley. Evita gritar o burlarte o conmoverte por algo o por alguien. No vayas a los espectáculos sin motivo, y una vez allí, guarda compostura. Evita la obscenidad y los chistes vulgares.

No hay que ocuparse mucho tiempo del cuerpo, en lo que respecta al comer, beber y el ejercicio. Estas cosas son solo accesorias: toda nuestra atención debe estar puesta en nuestro pensamiento.

Cuando alguien te injurie, no sufras, es él quien está equivocado, y es él quien debe sufrir por ello, no tú.

La filosofía no consiste en predicar máximas, sino en hacer lo que esas máximas prescriben. No proclames las cosas a la mínima, guárdalas y llévalas a cabo cuando las tengas por seguras. Lo mismo cuando escuchemos a un buen filósofo, no servirá escucharle si no se ponen en práctica sus consejos.

Cuando actúes bien y seas un hombre prudente y correcto, no te vanaglories de ello; hazlo por ti y no por los otros.

Empieza a llevar a cabo la práctica desde hoy imponiéndote los preceptos en los que crees como una ley inviolable, todo tu avance depende de una sola acción de cobardía, y es esta.

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