1º de Grado·Anaximandro de Mileto·Filosofía de la naturaleza

Anaximandro de Mileto

Anaximandro fue conciudadano de Tales. Es descrito como un sabio de amplios conocimientos empíricos sobre materias diversas, abierto a los descubrimientos científicos de oriente e interesado por la configuración del mundo.

 

Para él, la materia primordial es algo que designa con el término to ápeiron, es decir, con la substantivación de un adjetivo que significaba “lo que carece de límites”. El problema es, si con el uso de esta palabra, el filósofo mantiene su valor tradicional o se refiere a algo que realmente carece de límites. En este segundo caso cabe preguntarse si estos límites serían temporales (lo eterno) o espaciales (lo infinito).

Se trata de un vocablo carente de una identificación positiva, que se refiere a algo “que no se parece a nada de lo que conocemos”, falto de una definición en términos más concretos. Lo traduciremos siempre como “lo indefinido“.

Esta materia primordial recibe diversos calificativos habitualmente aplicados a los dioses, como “inmortal e indestructible”, “eterno y que nunca envejece”, y así mismo se dice de ello que “todo lo abarca y lo gobierna”, literalmente en griego, “lo pilota”.

De este ápeiron surgen los cielos y los mundos; se entiende que el ápeiron va generando sucesivamente una serie de cosmos que, al destruirse cíclicamente, vuelven a ser materia primordial. El proceso parece producirse en un primer paso por la segregación de esta materia primordial de una serie de contrarios; al menos se mencionaban concretamente lo caliente, lo frío, lo seco y lo húmedo. Para Anaximandro lo indefinido es divino y, como tal, está dotado de capacidad para moverse y mover a su voluntad, de modo que posee la facultad de propiciar los cambios de las cosas. Como contrarios que son, hay entre ellos una oposición, resuelta temporalmente por el exceso de uno, hasta la reacción, dominio y nuevo exceso del otro.

Anaximandro parece haber adaptado unos modelos de explicación del mundo corrientes en el ámbito indoiraniano de su época (upanishads). Según él hay innumerables mundos. En cuestión de cosmología, lo caliente se concentró en una esfera de llamas en torno de lo frío (el aire) que rodea la tierra. Esta corteza de llamas se rompió en una serie de círculos que dieron lugar a los cuerpos celestes. La Tierra, de forma cilíndrica, se mantiene suspendida, sin dirigirse hacia ningún punto del exterior debido a la equidistancia de todas las cosas. Rodeando la Tierra se hallan las estrellas, un círculo de fuego rodeado de una pasa de aire agujereada. Estos agujeros, a través de los cuales vemos el fuego, son las estrellas.

 

Las bases del pensamiento de Anaximandro están, por un lado, edificadas a partir de la secularización de modelos míticos de variada procedencia, griegos y no griegos, y por otro, sobre la observación de determinados hechos naturales. Su ejemplo constituye el primer esfuerzo conocido por explicar en un terreno no mítico todos los temas del mundo entonces conocido por el hombre, de una forma comprensiva y a la vez minuciosa.

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