1º de Grado·Filosofía de la naturaleza·Heráclito

Heráclito

De todos los presocráticos, es Heráclito el que presenta mayores dificultades de interpretación; curiosamente, es también uno de los que más interés ha suscitado en nuestros tiempos. Su sistema filosófico estaba basado en una concepción dialéctica que no habría de tener correlato hasta el siglo XIX.

Primero se debe definir uno de los conceptos clave en Heráclito: el logos. El logos llega a constituirse en una suerte de principio, patrón o norma universal, una especie de estructura, de acuerdo con la cual (y según cuyas proporciones) acontecen todas las cosas en el mundo. La traducción al castellano ha sido con la palabra “razón”.

Esta razón es aprehensible también a través de la experiencia cotidiana, a través de sus manifestaciones, dado que todo acontece de acuerdo con ella y por lo tanto posee una entidad objetiva, independiente de la enunciación. Pero la gente general no logra percibirla, puesto que aunque esté en la experiencia, no todo el mundo puede ver el logos.

Para Heráclito, la clave para comprender el mundo es descomponer cada parte y examinar luego la relación entre ellas.

Como la razón está presente en toda la realidad y sus manifestaciones son aprehensibles, es bueno que, para conocerla, veamos y oigamos muchas cosas. Aunque la razón es aprehensible, no lo es de manera directa, lo que lleva a que muchas veces la ignorancia venza entre el común de los mortales y les impida comprender la realidad. Ante la dificultad de aprehender la razón, el filósofo debe ser constante y esforzarse, tener voluntad de creer y falta de prejuicios, así como poseer la capacidad de entender el lenguaje de la razón, es decir, comprender el mensaje del logos que subyace a las manifestaciones del mundo visible.

Estos rasgos son los que distinguen la sabiduría del filósofo respecto del mero conocimiento acumulativo. Quienes poseen este conocimiento solo conocen y guardan opiniones falsas, puras creencias.

TEORÍA DE LOS OPUESTOS

Continuando con la tradición presocrática, Heráclito plantea la existencia de una serie de pares de opuestos que intervienen activamente en la configuración del universo. La originalidad de Heráclito consiste en conferirle valor al hecho mismo de la oposición, esto es, la idea de que solo la tensión entre elementos opuestos los unifica a niveles superiores, creando una estructura en la que el todo es algo más que la suma de las partes, y cuya unidad consiste precisamente en esa relación, dialéctica, entre los opuestos. La oposición otorga sentido a los opuestos, que no pueden ser sin su contrario. Ambos opuestos son interdependientes pero se requieren mutuamente. Por ello todas las cosas son una, pero esta unidad consiste en la continua tensión entre los contrarios. De ahí que se presente la contienda, guerra o lucha como elemento fundamental que actúa sobre todo lo que existe.

Se distinguen varios grupos de contrarios: el primer grupo, formado por los contrarios que son uno porque se hallan en un mismo objeto (como recto y torcido, que ambos pertenecen al tornillo, o fin y principio, que pertenecen al círculo); un segundo grupo formado por un objeto único, pero que varía dependiendo del observador (así, el mar es a la vez muerte para el hombre y vida para los peces); y un tercer grupo de contrarios son los que se convierten mutuamente (la vida en la muerte, lo despierto en lo dormido…).

Cada par de opuestos conforma una unidad, y la unidad subyacente a las cosas opuestas es precisamente el contenido de la razón.

SOBRE EL MUNDO Y EL COSMOS

El orden del mundo no es objeto de ninguna intervención ajena al propio universo. El mundo está conformado por fuego sin principio ni fin, que es la constitución material del mundo, frente a la razón, que es la constitución estructural.

Los astros son una especie de cuencos no grandes en los que se concentran las exhalaciones calientes que produce el vapor del mar. El alma de los hombres es de fuego y, como tal, sufre idénticas transformaciones a las del fuego, por lo que su muerte es convertirse en agua. El alma se debilita con los placeres.

En cuanto a teología, dice Heráclito que la divinidad es la unidad que subyace a todas las contradicciones. El fuego es un elemento divino que en su forma más pura, el rayo, gobierna todas las cosas, todo lo vigila y es juez universal. La divinidad es a la vez un principio de sabiduría absoluto y trascendente a las cosas, y no es antropomorfo.

Por tanto, la sabiduría humana consistirá en el esfuerzo por conocer esa única sabiduría divina. En cambio, los rituales religiosos habitualmente celebrados son para Heráclito ridículos y absurdos.

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2 comentarios sobre “Heráclito

  1. Cuando Heráclito habla de kósmos en B30, ¿se refiere al mundo? kósmos significa ante todo, “orden”. Al decir “Este orden, el mismo de todos [¡obsérvese el genitivo!]…” ¿se refiere al orden externo que tenemos enfrente? ¿No estaremos interpretándolo mal?

    1. Continúo: “Este orden, el mismo de todos, ¿no será el orden interno que tenemos en nuestra mente, y que es “el mismo de todos”? Invito al lector a consultar en mi Blog “La adivinanza de Heráclito”.

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