1º de Grado·Platón

Fedón

[Sócrates* intenta justificar por qué un filósofo debería mostrarse jubiloso ante la muerte.]

La muerte no es otra cosa que la separación de alma y cuerpo. El alma se acerca a la verdad a través de la reflexión, y el cuerpo no supone más que un obstáculo para alcanzar la verdad. El alma debe prescindir de los sentidos lo más posible para alcanzar la verdad, y por tanto, debe encerrarse en sí misma, empleando solo el pensamiento. Según este razonamiento, la sabiduría se alcanzará una vez el alma se haya desligado del cuerpo.

Mientras se esté con vida, entonces, la máxima cercanía al conocimiento la supone el alejamiento total del cuerpo, materializado esto en el oficio de filósofo, que no debe temer a la muerte porque encuentra en ella la final independencia del alma.

[Para justificar esto, Sócrates necesita demostrar que el alma existe una vez el hombre ha muerto, y que tiene entendimiento y capacidad de obrar.]

Mediante la observación, Sócrates explica cómo todas las cosas nacen de su contrario, y para que haya frío debió haber antes calor, etc. Extrapolando esto al contrario vida-muerte, se concluye que después de la muerte surge la vida, y viceversa. Para esto se necesita que el alma de un muerto exista en alguna parte hasta que vuelva a la vida. Esto también explicaría la teoría de la reminiscencia.

[Interviene Simmias para pedir las pruebas que demuestren la reminiscencia.]

Cuando a un hombre se le pregunta correctamente sobre temas de índole matemática o racional, responden siempre de manera correcta, cosa que sería imposible si el conocimiento no estuviera ya en ellos previamente. Del mismo modo, igual que recordamos la figura de un músico al ver una lira, hay veces que al ver algo lo relacionamos con la belleza o la justicia, y teniendo en cuenta que estas ideas no provienen de los sentidos, es necesario que ya estuvieran en nosotros.

[Una vez demostrado que antes de que viviéramos ya existían las almas, Sócrates pretende demostrar por qué existen también tras la muerte.]

Las ideas de belleza, igualdad, justicia, etc, son inmutables, mientras que los objetos y a apariencia (un hombre, un caballo) son cambiantes. Las ideas se aprehenden mediante la reflexión de la inteligencia, y las cosas, mediante los sentidos. Por tanto, Sócrates supone dos realidades, una visible y otra invisible, la primera correspondiente al cuerpo y a lo mutable, y la segunda correspondiente al alma y a lo inmutable (las ideas).

Cuando cuerpo y alma quedan unidos, el alma, estando más cerca de lo divino, es la encargada de dirigir al cuerpo. Por tanto, el cuerpo, al morir, queda en la realidad visible, y el alma va a un lugar de su misma índole en caso de haber vivido en la pureza: va a la realidad divina, inmortal, y sabia, donde podrá ser feliz. Si, por el contrario, se ha dejado guiar por el cuerpo, acabará en el mundo visible, rondando los cementerios hasta que sea nuevamente atada a un cuerpo.

[Sócrates intenta resolver el problema unidad-multiplicidad.]

Se critica a los presocráticos por creer como causa de la multiplicidad en “cosas extrañas” como el éter o el aire. Platón plantea la mente como elemento ordenador y unitario de la multiplicidad de las cosas, como herramienta a través de la cual el alma puede purificarse, acercándose lo más posible, en vida, al mundo de las ideas. Se habla de “El Bien y lo debido” como causa última de todas las cosas.

[Sócrates intenta demostrar de nuevo y ya definitivamente que el alma es inmortal.]

Se parte del principio de que lo bello y lo justo, etc, existen como entidades separadas de las cosas (existen en sí). Asumiendo esto, se explica que las cosas bellas son bellas porque participan de la idea de belleza. La participación funciona por lucha de contrarios (cuando avanza el frío huye el calor, p. ej); las cosas que tienen en sí a los contrarios cambian de algo a su contrario, pero en el terreno de las ideas, los contrarios jamás reciben su origen los unos de los otros. Aquí Platón argumenta que, dado que el alma participa de manera ineludible en la idea de Vida, y la idea de Vida no acepta su contrario, el alma es inmortal.

[Tras esto, Sócrates explica el proceso posterior a la muerte.]

El alma llega al Hades portando su educación y crianza. Las almas que en vida han sido malas serán repudiadas, y al no tener guía, vagarán errantes y acabarán volviendo al mundo. Sin embargo, el alma que ha vivido pura habitará con los dioses.

*En este resumen, las opiniones mencionadas serán citadas igualmente de boca de Platón, que de Sócrates (que es el personaje del diálogo que encarna la opinión de Platón).

[Resumen hecho directamente del diálogo platónico Fedón.]

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