1º de Grado·Estética

El mito Hesiódico y la estética del mito

Mito, del griego “mythos”, significa “relato” o “relato sagrado”. En la Grecia Antigua, los mitos no remitían tanto al ámbito de la creencia sino al del saber. Sócrates no cree en los mitos, cree en la función de los mitos; ve en ellos una enseñanza, un tipo de saber.

Los mitos son creaciones de la comunidad, maneras de nombrar el mundo que se adoptan y así conforman el saber colectivo. No era tanto una creencia, sino una manera de entender los fenómenos naturales y el mundo mediante una imaginería sagrada. Son “verosímiles ficciones”, relatos fantásticos sobre lo imposible pero con estructuras inteligibles por las personas, a través de los cuales se filtran verdades morales o históricas y desde los cuales se enmarca toda una interpretación de la realidad.

En la Grecia Antigua coexisten, principalmente, tres mitos:

1. La Teogonía de Hesíodo

Según el mito Hesiódico, todas las cosas se originaron a partir del Caos. Caos se entiende no como desorden, sino como “hueco primordial”, “desgarradura” a través de la cual emerge la existencia; es un espacio primordial lleno de virtualidad, es la condición de posibilidad del mundo. En la Teogonía no se presentan tanto dioses, sino también fuerzas y estructuras, abstracciones:

Gea o Gaia, la Tierra. Lo que soporta las cosas.

Tártaro sombrío: lo de abajo, lo que hay bajo Gea o bajo el “suelo” (no entender suelo en su aspecto geológico, sino abstracto).

Eros, el amor. El dios más bello.

De Caos nacen Érebo (la tiniebla) y Nix (la noche). De Nix nacen Éter (la luminosidad del día) y Hérebo (el día). También de Nix nacerán todos los males:

Los hijos de la noche serán utilizados por Hesíodo para justificar el mal en el mundo; así como la Teogonía trata de justificar o genealogizar lo real, mediante Los hijos de la Noche, Hesíodo genealogizará lo malo.

La Teodicea del Mal surge de Nix, que parió todo lo malo sin cópula con ningún otro ser, sino ella misma. Nix tuvo tres hijos:

-Moro: semejante a Moira, es el destino, entendido como destino último, esto es, la muerte.

-Ker: literalmente, “tejedora”. Teje el hilo de la vida, con un principio y un fin que es la muerte.

-Thanatos: muerte, sin más.

Nix también parió a Hipnos, el sueño, llamado también “el hermano gemelo de la muerte”. Los sueños, en plural, son llamados Oneiros, “la muchedumbre de los sueños”. Parió también a las Hespérides (el paso al mundo de los muertos), a Momo (la burla y el escarnio), a Némesis (justicia vengadora), a Eris (discordia)…

También parió a tres moiras. Moira significa literalmente “parte del botín”, en este caso, haciendo referencia al destino que a cada uno le corresponde, y a que todo destino termina en la muerte. Son tres porque representan las fases lunares (la Luna era considerada el astro muerto). Y a las Keres (Clotos, Lacesis y Atropos), que reflejan las tres edades del hombre, son hilanderas, tejedoras.

2. La cosmogonía Homérica: Todo lo real aparece a partir de dos principios: Océano y Tetis. Ambos son personificaciones de lo natural, concretamente, de las aguas: Océano es el principio masculino del agua, y Tetis el femenino.

3. La cosmología Órfica: En un principio existía Nyx, la noche. Nyx tomó la forma de un gran pájaro de alas negras que fue fecundado por el viento. De esta fecundación surgió un huevo de plata del que nació Fanes (el día), y Fanes fue el primer ser.

Estos tres mitos son diferentes y proceden de comunidades diferentes, diferencias que se reflejan en el contenido de los propios mitos. El mito Hesiódico surgió en el interior de Grecia; el propio Hesíodo era pastor, y partirá de su propia cognición del cosmos para elaborar su cosmogonía, en la que, podemos ver, la Tierra cumple un papel central. Homero, por el contrario, elabora un relato en sintonía con la tierra de navegantes en la que él vivía. Lo mismo sucede con la comunidad órfica, que realizaba rituales relacionados con la noche y la oscuridad.

Ahora bien, es de suma importancia entender que el proceso de simbolización que llevan a cabo mitos y poesía no está alejado del pensamiento reflexivo. En el mito hay un cierto logos, aunque no sea el logos demostrativo de la filosofía; el mito realiza una cierta explicación de lo real, es un modo de conocer la realidad, y por tanto comporta también un determinado logos.

Podemos distinguir tres tipos diferentes de logos:

-El mito tiene un logos propio, denominado la lógica de la ambigüedad. No es una lógica demostrativa, sino que queda abierta a una interpretación; la concatenación de palabras no busca tanto explicitar, sino provocar, sugerir. No se trata de demostrar, sino de mostrar.

-La filosofía usa un logos demostrativo, explícito, de identidad. Es el logos que asumen como único logos posible la metafísica occidental y el Platonismo, excluyendo los otros dos tipos.

-La tragedia funciona mediante la lógica de la polaridad: la cuestión radica en los conflictos, las dudas, la angustia; la importancia está en la elección, en la libertad del hombre y su hundimiento en la tragedia.

El mito no es solamente creencia, sino que en su propia constitución está la manera en que las diferentes comunidades entienden el mundo y lo enfrentan. Los mitos son formas (“gestalten”) de la realidad, son relatos estructurados y cohesionados que nombran y dan forma a una realidad que de por sí se presenta desordenada e indiferenciada.

Al nombrar la realidad, elaborando conceptos en este caso mitológicos como “Eros” o “Nix”, el poeta abre el camino en que las palabras dan lugar a la reflexión. Este caminó será posteriormente tratado racionalmente por la filosofía, pero surge aquí, con la delimitación de conceptos que realiza la mitología. Dos nombres tales como Nix o Hémero (noche y día) representan el dos frente al uno indiferenciado, son cópulas, la pluralidad de la que puede surgir la reflexión.

A partir del sentido de estos nombres en el poeta, va a trabajar el filósofo. Primero habrá un tiempo de transición en que los términos filosóficos seguirán conteniendo rastros de las imágenes míticas. El paso del mito al logos no es radical, el mito ya tiene un logos no-demostrativo, que adoptará la filosofía solo que adaptando sus términos a un propósito científico y de búsqueda de una verdad válida universalmente.

En esta transición, poco a poco, los términos míticos se irán desacralizando y convirtiéndose en términos científicos; perderán contenido de imagen y adoptarán forma racional; del mismo modo, los términos dejan de tener relación con y ser inteligibles solo para una región histórico-cultural-geográfica, y se universalizan, adaptándose así al propósito de búsqueda de la verdad.

La Teogonía es la primera en nombrar los contrarios y su estructura; sin ellos, Heráclito no habría podido formular su teoría. La diferencia es que Heráclito usa los términos ya aparecidos en la mitología con una carga semántica enfocada a la ciencia y el racionalismo.

Por ejemplo, en el caso de HERÁCLITO, no se da un logos demostrativo y racional que suponga un escalón radical con respecto a los mitos previos. La tabla de contrarios de Heráclito no es cerrada, y solamente señala el concepto abstracto de multiplicidad, que ya está en Hesíodo. El nivel de abstracción de Heráclito no es aún lógico-matemático, sino conceptual.

En los PITAGÓRICOS ya se da un nivel de abstracción mayor, dado que plantean los contrarios desde la idea de los números arquetípicos. En ella priman los pares de contrarios referidos a la matemática y la geometría.

Vemos como poeta y filósofos usan la abstracción igualmente, pero de manera distinta; la abstracción cada vez tiende más a desprenderse de su componente de imagen, para tender a un contenido lógico o matemático (racional). Incluso los mismos nombres aparecen en poeta y filósofo, pero la diferente carga semántica permite que cada uno se abra a espacios distintos del pensamiento. Estas diferentes cargas que llevan las palabras en mitos o filosofía modelan la realidad y la cognición.

El pensamiento anterior a Sócrates tiene una estructura que se manifiesta en cópulas o parejas de contrarios que tienen su antecedente en la poesía hesiódica, que a su vez toma palabras y concepciones del sustrato cultural de la época. El orden sería algo así:

1º: Mito o pensamiento cosmogónico: Hesíodo, Homero.

2º: Mutación de la que salen dos ramas, la arcaica (Heráclito, Perménides, otros presocráticos) en la que se mantiene la carga emocional y sagrada de los términos, aunque con un propósito más filosófico.

3º: Fase de involución o regreso: Helenismo y Neoplatonismo.

En los mitos, conceptos como Nix no solo son la noche, son signos: es decir, no son simplemente la noche, sino todo lo que se asocia a ella. El signo es mucho más que una cosa concreta, lleva una carga semántica que lo abre a interpretación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s