1º de Grado·Estética

El origen de la tragedia

Nietzsche sitúa el nacimiento de la tragedia en dos impulsos del ser humano: Apolo y Dionisos. No son dos espacios diferenciados, son dos impulsos conjuntos. Apolo es el impulso de la forma individual (gestalt) y Dionisos es el impulso de fundir todas las cosas en una. Apolo es el que trabaja sobre Dionisos para hacer visible, para formalizar.

Para Wilamowitz, el origen de la tragedia está en el templo, en un canto ritual que mezcla el canto dórico y el yambó, de cuya mezcla surge el verso. Se trata de un ritual interpretativo en honor a Dionisos, que será el germen de Edipo Rey y futuras tragedias áticas. En lo que respecta al modo concreto de transición del ritual al teatro público, nadie sabe.

Etimológicamente, tragedia proviene de tragoidía, “el canto del macho cabrío”, que es Dionisos. El canto a Dionisos se llama Ditirambo.

Según los historiadores helenistas, no solo se trataba de rituales en el templo, sino que los mismos rituales agrarios fueron en cierto modo antecedentes de la tragedia griega.

-¿Qué es Lo Trágico?

Es necesario distinguir entre la tragedia como género literario y Lo Trágico como categoría estética.

Para Nietzsche, Lo Trágico en la Antigua Grecia tiene su representación más significativa en la leyenda de Midas y Sileno. Lo trágico para el griego es estar inmerso en la existencia, haber nacido. La vida es para el griego lo más valioso; el horror, por tanto, es que la vida se pierde, así que lo mejor es no vivir ese horror. Según esta visión, no hay nacimiento o teogonía específicos de la muerte o el dolor; ambas son inherentes y están incorporadas en la vida.

Los griegos tenían dos nombres para la vida, Bios, que es un ciclo individual vida-muerte, con principio y fin, y Zoé, que es la vida eterna, que incorpora todas las vidas y las muertes particulares, que asume la inherencia de la muerte como circunstancia.

Lo trágico para Nietzsche es precisamente la ausencia de justificación: la vida es así. Este tratamiento rompe con la mitología anterior, puesto que rechaza todo intento de teogonizar (establecer la causa de) el dolor o la muerte.

Festugière reflexiona sobre la tragedia griega desde la tradición judeocristiana. Para él, se presentan catástrofes que se abaten sobre lo humano, llevando a las personas a la impotencia, viéndose víctimas de instancias superiores, marionetas del “fatum”. Esto constituiría el muro, y toda tragedia consiste en la lucha por encontrar una grieta en el muro y atravesarla.

(La tragedia de Sófocles inspira el existencialismo: a los dioses no les importan los seres humanos, ante eso solo nos queda aguantar los vaivenes del destino con entereza).

-Lo trágico en teatro

El signo teatral está constituido por la conexión entre actor y espectador.

El griego iba al teatro como va el creyente a misa. Iba a encontrarse una manifestación real de los personajes sagrados: por la boca del actor hablaba Dionisos. Se trata de un ritual.

El teatro tiene también un carácter dialógico, el espectador habla mediante sus reacciones, se establece una cierta comunicación entre el público y los actores.

Aristóteles dice en la poética que el argumento del teatro es mythos (“relato sagrado”).

Se provoca en el espectador phobos (terror) y eleos (piedad). Y frente a la noción de miasma (contaminación) surge su correlato, kátharsis (purificación). Ante la tragedia del protagonista, el espectador queda tranquilo porque a él no le pasa. El teatro juega a crear emociones en el espectador de las que luego podrá aprender.

La tragedia no es lo que acaba mal, lo trágico se caracteriza por usar el dolor y la muerte como medios para restablecer un orden más justo.

Dice Vernant sobre la lógica de la tragedia:

“La lógica de la tragedia es, lo que me gustaría llamar, una lógica de la polaridad. Es una lógica de la tensión entre opuestos, entre fuerzas contrarias, […] donde todos los temas están polarizados. […] Hay algunas veces un intento de mediación, pero un intento tal, que no puede tener éxito. La tensión permanece. Las tensiones no son superadas y no pueden serlo. […] La idea es que, en cualquier cuestión que la tragedia considera, o en cualquier problema humano, es posible componer dos argumentos estrictamente contradictorios. […] Los discursos se excluyen mutuamente. Si adopto el de la derecha, no puedo adoptar el de la izquierda […] pero así, no podemos elegir uno solo. Tales son los dissoi-logoi. Hay una polaridad en cada problema de la vida humana”.

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