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Breve Historia de Inglaterra, G. K. Chesterton

A propósito de la transición de la Edad Media a la Edad Moderna “podría decirse con justicia que el mundo mejoró en muchos sentidos, pero no en el único necesario: el único que permitía hacerlo uno. No se volvió más universal, sino mucho menos, pues se limitó a recoger y limpiar los pedazos de un universo fragmentado”.

“Es cierto que el hombre medieval era más tosco y menos eficaz en muchos sentidos, pero su concepción de la vida era mucho más amplia y más humana”.

“En mis vagabundeos he conocido a un hombre criado en el sótano de una gran mansión, alimentado solo de sobras y sobrecargado de trabajos. Sé que para acallar sus quejas y justificar su estatus se le cuenta una historia. Se le dice que su abuelo era un chimpancé y su padre un salvaje que vivía en la selva, al que atraparon unos cazadores y domesticaron hasta volverlo casi inteligente. En vista de eso debe estar agradecido por la vida casi humana de la que disfruta y puede contentarse con la esperanza de dejar tras de sí a un animal aún más evolucionado. Lo raro es que darle a esta historia el sagrado nombre de “Progreso” dejó de satisfacerme en cuanto comencé a sospechar (y a descubrir) que no era cierta. Ahora al menos sé lo bastante de sus orígenes como para saber que no evolucionó, sino que simplemente lo desheredaron. Su árbol familiar no es un árbol apropiado para los monos -ningún mono habría podido trepar por él- sino que es más bien como ese árbol que aparece, arrancado de raíz y con el nombre de “Desdichado”, en el escudo del caballero desconocido”.

“…están divididos entre el amor por su hogar y el amor por algo más, cosa de la que el mar podría ser la explicación o tan solo el símbolo”.

“Originalmente los britanos no se enorgullecían de ser britanos; pero se enorgullecían de ser romanos. El acero romano era, al menos, tanto un imán como una espada. En verdad era más bien un espejo redondeado de acero ante el que acudían a contemplarse todos los pueblos. Para Roma la misma pequeñez de su origen cívico era una garantía de la grandeza del experimento cívico. […] Una maquinaria tan enorme tenía que ser humana, tenía que proporcionar un asidero al que cualquiera pudiera agarrarse. […] El gobierno romano era simplemente buen gobierno, y no una usurpación”.

“Casi todo el mundo asocia en su interior la libertad y el futuro. Toda la cultura de nuestro tiempo se basa en la idea de un futuro mejor, mientras que toda la cultura de las Edades Oscuras se basaba en la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. […] Todos los motivos que impulsan hoy al hombre a ser progresista le empujaban a ser conservador en aquel tiempo: cuanto más pudiera conservar del pasado más podría disfrutar de una ley justa y un estado libre, cuanto más cediera al futuro más tendría que soportar la ignorancia y los privilegios”.

“Puede decirse con razón, y a modo de rechazo de una modernidad de vía estrecha, que mostrar indiferencia hacia todo lo que es histórico implica cierta cortedad de miras. Pero ser tan largo de miras como para interesarse solo por lo prehistórico no resulta menos desastroso”.

“Las ambiciones materiales no sólo son siempre infructuosas, sino que casi nunca llegan a cumplirse. Los castillos son todos castillos en el aire, sólo las iglesias están construidas en el suelo. Los visionarios son los únicos hombres prácticos”.

“La civilización cristiana era aún enormemente instintiva, pero sus instintos eran muy fuertes y seguían caminos muy diferentes. Estaba llena de afectos locales, que tomaron forma en ese sistema de cercados que recorre como una trama todo lo medieval, desde la heráldica hasta la propiedad de la tierra”.

“Lo principal acerca de la Iglesia es que había creado una maquinaria de perdón allí donde el Estado sólo podía funcionar con una maquinaria de castigo”.

“No es mi intención negar que en la Edad Media se cometieran crueldades, pero […] el crítico moderno del medievalismo suele fijarse sólo en las sombras más torvas y no en las luces de la Edad Media”.

“Fue precisamente en las artes de la paz y en el tipo de producción en lo que la Edad Media fue única e impar”.

“Lo más impresionante y destacable de la Edad Media […] fue precisamente la eficacia de sus sistema social de producción, capaz de crear, construir y cultivar todas las cosas buenas de la vida”.

Dice Chesterton, con respecto a la sociedad medieval: “Puede que hubiera sociedades mejores, y sin duda no es necesario mirar atrás para encontrarlas peores, pero dudo de que hubiese nunca una sociedad tan espontánea. Es imposible hacer justicia, por ejemplo, al gobierno local (por fragmentario y defectuoso que fuese) comparándolo con los planes establecidos por cualquier plan local actual. El gobierno local moderno siempre llega desde arriba: en el mejor de los casos concede y, mucho más a menudo, impone. […] Los medievales no sólo tenían autogobierno, sino que lo ejercían ellos mismos. Por supuesto, buscaron y procuraron el sello de aprobación del Estado, a medida que los poderes centrales de las monarquías nacionales se fueron haciendo más fuertes, pero se trataba de la aprobación de un hecho popular ya existente. Los hombres se agruparon en gremios y parroquias mucho antes de que nadie soñara con leyes de gobierno local. Como la caridad bien entendida, que funcionaba de la misma manera, su gobierno local empezaba por ellos mismos”.

“Lo único que nos preocupa ahora es el desarrollo espontáneo de abajo a arriba de todas las instituciones sociales [de la Edad Media]. Crecieron en las calles como una rebelión silenciosa, como un motín tranquilo y estatuario. En los países constitucionales modernos no hay prácticamente ninguna institución política surgida así del pueblo; todas son otorgadas al pueblo. Sólo una cosa perdura entre nosotros, atenuada y amenazada, pero todavía con cierto poder, como un fantasma de la Edad Media: los sindicatos”.

“Cuando se generalizó la costumbre de no entregarle al señor más que una parte del producto de la tierra, el resto normalmente se subdividió en dos clases de propiedad: una de la que los siervos disfrutaban privadamente y otra de la que disfrutaban en común, y a menudo en común con el señor. Así surgió la importantísima institución  medieval de las tierras comunales, que convivían con las tierras privadas. […] Una tierra comunal no era algo desnudo y negativo como los parques descampados de las afueras de las ciudades. Era una reserva de riqueza, como la provisión de grano de un granero”.

“Un gremio era, a grandes rasgos, una especie de sindicato en el que cada cual era su propio patrón. Es decir, nadie podía trabajar en ningún oficio sin antes ingresar en la liga y aceptar las leyes del mismo; pero uno trabajaba en su propia tienda y con sus propios utensilios y se quedaba con todos los beneficios”.

“Una característica fundamental del capitalismo es que el dueño de un barco no tiene por qué saber distinguir la proa de la popa, igual que un terrateniente no necesita pisar el campo. […] El mayor rango en el sistema de gremios era el maestro, lo que implicaba maestría en el oficio”.

“La caridad de los gremios perseguía el mismo fin que las tierras comunales: resistir ante la desigualdad o (como probablemente diría algún viejo caballero de las generaciones pasadas) resistir a la evolución. Servía para asegurar no sólo la supervivencia y el éxito del oficio de albañil, sino la supervivencia y el éxito de todos los albañiles. […] El objetivo principal de los gremios era ponerle medias suelas a los zapateros igual que hacían ellos con sus zapatos y zurcir a los zurcidores; reforzar el eslabón más débil o salir en busca de la oveja descarriada; mantener inquebrantables, en suma, las filas de pequeños talleres como si se tratara del frente de un campo de batalla”.

“Los viejos gremios, con un mismo objetivo igualitario, exigían de manera perentoria la misma nivelación de los pagos y contrarios que tanto se les reprocha hoy a los sindicatos. Pero también exigían, cosa que los sindicatos no pueden hacer, una destreza incomparable que todavía hoy asombra al mundo en las esquinas de edificios en ruinas o en los colores de las vidrieras rotas”.

“Los gremios eran confederaciones de hombres con propiedades, que trataban de asegurar las posesiones de cada hombre. Y ésa es, por supuesto, la única situación en la que puede decirse que la propiedad privada existiera verdaderamente”.

“Una comunidad de casados es una comunidad en la que la mayoría de la gente esté casada, no una comunidad en la que dos o tres se han casado muchas veces. Una comunidad de propietarios es una comunidad en la que la mayoría posee propiedades, no una en la que hay unos pocos capitalistas. Pero de hecho los integrantes del gremio […] eran mucho más ricos de lo que pudiera deducirse. […] E incluso allí donde la riqueza individual era muy limitada, la riqueza colectiva (la riqueza de los gremios, de las parroquias y, sobre todo, de las órdenes monásticas) era muy grande”.

“El gobierno local surgió del sistema de gremios, y no al revés”.

“el Parlamento fue la única de todas las creaciones medievales que consistió en traicionar y destruir a las demás”.

“Del mismo modo en que la estructura interna del medievalismo era parroquial y popular en gran medida, en los grandes asuntos, y sobre todo en los asuntos exteriores, como la guerra y la paz, la mayoría (aunque no todo) de lo medieval era monárquico”.

“todo el final de las Edades Oscuras y el alborear del medievalismo se centra en la evangelización de los bárbaros”.

“El Parlamento […] se superpuso a las democracias parroquiales preexistentes, y al principio no fue más que una junta de representantes municipales convocados para dar su consejo acerca de los impuestos locales. […] Al principio era solo un instrumento de los reyes más equitativos”.

“Los franceses inauguraron la tendencia de ver más allá de la ciudad, de la liga comercial, de las obligaciones feudales o de las tierras comunales del pueblo. Toda la historia de este cambio puede resumirse en el hecho de que los franceses comenzaron a llamar a su nación la Gran Francia”.

“Tener derecho a hacer algo no es lo mismo que hacerlo bien. Lo que Pope dice satíricamente del derecho divino es lo que todo decimos seriamente del derecho de los hombres. Si alguien tiene derecho a votar, ¿acaso no tiene derecho a equivocarse?”

“La monarquía medieval, aunque no era más que un aspecto del gobierno medieval, se basaba, a grandes rasgos, en la idea de que el gobernante tenía derecho a gobernar, igual que un votante tiene derecho a votar. Podía gobernar mal, pero a menos que lo hiciera horrible y extraordinariamente mal, conservaba su cargo por derecho”.

Los jurados dejan de ser populares, el Parlamento y la aristocracia que lo pueblan arremeten contra las tierras comunes en el siglo XIV. Los aristócratas alimentaron la nueva ciencia y el racionalismo. Contra esto se levantó el pueblo, pero fue aplastado por tropas extranjeras pagadas por los aristócratas.

“La revolución que surgió de eso que llamamos el Renacimiento, y finalizó en algunos países en eso que llamamos la Reforma, tuvo un efecto drástico y definitivo en la política interna de Inglaterra. Y ese efecto fue la destrucción de las instituciones de los pobres. No fue el único que provocó, pero sí con mucho el de mayor importancia práctica. Fue la base de todos los problemas hoy relacionados con el capital y el trabajo”.

“La parte más desvergonzada e influyente del proceso no se completó hasta finales del siglo XVIII, cuando el protestantismo se estaba convirtiendo ya en escepticismo”.

Es importante el hecho de que la religión no pudiera con el poder de los aristócratas y tuviera que supeditarse a él en muchos casos.

“La nobleza era ya más poderosa que la Corona”.

“La situación en el continente se complicó y siguió complicándose cada vez más, a medida que se disipaba el sueño de restablecer la unidad religiosa”.

“Los puritanos […] no hay duda de que, al principio, eran solo un ala más de la nueva clase acaudalada que había expoliado a la Iglesia y se preparaba para expoliar a la Corona”.

“El verdadero puritano tenía muy claro que ningún cantante, ni narrador, ni violinista debía traducir la voz de Dios a la lengua de la belleza terrenal”.

“La razón individual, desligada del instinto tanto como de la tradición, les llevó [a los puritanos] a un concepto de la omnipotencia de Dios que implicaba sólo la omnipotencia del hombre. Con Lutero, la forma más temprana y moderada del proceso protestante no fue más allá de asegurar que nada que pudiera hacer el hombre, excepto su confesión de Cristo, podría servirle de ayuda; con Calvino se dio el último paso lógico y se dijo que ni siquiera eso podría ayudarle, puesto que la Omnipotencia había dispuesto de antemano su destino”.

“Es muy posible que en el siglo XVIII el Parlamento combatiera por la verdad; pero es insostenible que lo hiciera por el pueblo. Tras el otoño de la Edad Media, el Parlamento fue activamente aristocrático y antipopular”.

“[Ese parlamento] Fue el mismo que después reclamó las tierras comunales de los pueblos. Era la misma institución que dos generaciones antes había ayudado activamente a destruir no sólo algo tan ligado a los sentimientos populares como los monasterios, sino todo aquello que tenía utilidad para el pueblo, como los gremios, las parroquias y los gobiernos locales del comercio y la ciudad”.

“Un buen rey no sólo es algo bueno, sino que probablemente sea lo mejor. […] Incluso un mal rey es bueno, pues debilita a la nobleza y alivia la presión sobre el pueblo”.

“No hay duda de que esta idea subyació durante mucho tiempo en toda la cristiandad, incluso en instituciones formalmente menos populares de lo que pudo ser, por ejemplo, el vulgo de las repúblicas medievales en Italia. El dogma de los deberes iguales implica el de la igualdad de derechos. […] Pero el mundo se había ido apartando más y más de estos truismos, y nadie se había alejado más que el grupo de los grandes aristócratas ingleses. La idea de la igualdad de los hombres es, en sustancia, la idea de la importancia del hombre. Pero era precisamente la idea de la importancia del hombre de la calle la que le parecía más sorprendente e indecente a una sociedad que basaba su romanticismo y su religión en la importancia concedida al gentilhombre”.

“Sin son capaces de entender que dos monedas valen lo mismo, aunque una brille y la otra esté herrumbrosa, tal vez puedan comprender por qué dos hombres tienen el mismo derecho al voto, aunque uno sea muy brillante y el otro un obtuso”.

“Cayó la Bastilla, y a los ingleses les pareció sencillamente que un déspota se había convertido en un “demos”. Surgió el joven Bonaparte, y a los ingleses les pareció sencillamente que el “demos” había vuelto a convertirse en déspota. No se equivocaban al considerar que ambos eran formas alotrópicas de la misma cosa, y que aquella cosa era la igualdad”.

Menciona Chesterton una “oscura frase que se pronunciaba en alta mar”: “Por Inglaterra, el hogar y la belleza”.

“A lo largo del siglo XVIII, mientras los whigs pronunciaban sus grandes discursos sobre la libertad, mientras los tories pronunciaban sus grandes discursos sobre el patriotismo […] seguía produciéndose un proceso en el senado central de la nación: el Parlamento aprobaba un proyecto tras otro para que los grandes terratenientes pudieran cercar los escasos restos que quedaban del gran sistema de tierras comunales de la Edad Media. Que los Comunes se dedicaran a destruir las tierras comunales es mucho más que un mero juego de palabras, es la principal ironía política de nuestra historia. La misma palabra “comunal” perdió, como hemos visto, su gran carga moral y se convirtió en un mero término topográfico para designar una franja de terreno cubierta de brezo o de rastrojo que no valía la pena robar. En el siglo XVIII se contaban leyendas sobre salteadores de caminos relacionados con aquellas últimas tierras comunales y que aún perduran en nuestra literatura. Dichas leyendas hablaban de ladrones, pero no de los verdaderos ladrones”.

“La aprobación de las leyes fabriles fue un reconocimiento de la crueldad que encerraban los nuevos experimentos industriales, exactamente igual que la derogación de las leyes sobre cereales fue un reconocimiento de la relativa debilidad e impopularidad de los terratenientes, que habían destruido los últimos vestigios de un campesinado capaz de defender el campo frente a la fábrica”.

“No había, en el sentido más estricto del término, riqueza pública, porque la riqueza, aunque se fue incrementando cada vez más, también se fue volviendo cada vez menos pública. Ya sea motivo de crédito o de descrédito, lo cierto es que la ciencia y la empresa industriales fueron, en conjunto, un experimento de la vieja oligarquía, que siempre había estado dispuesta a emprender nuevos experimentos, empezando por la Reforma”.

“Tras la eliminación de los monasterios y la destrucción del sistema medieval de hospitalidad, los mendigos y los vagabundos se convirtieron en un problema que siempre ha tendido a resolverse mediante la esclavitud, incluso una vez separada ésta de la irrelevante cuestión de la crueldad”.

“No hay nadie en el mundo a quien se haya tenido más en la ignorancia acerca de la Edad Media que al obrero inglés, salvo tal vez al hombre de negocios británico que lo contrata. Sin embargo, cualquiera que conozca mínimamente la época verá que los sindicatos modernos son un tantear en pos de los antiguos gremios.  Cierto que quienes miran por el sindicato, e incluso quienes son lo suficientemente perspicaces para llamarlo gremio, suelen carecer por completo del más leve matiz de misticismo o incluso de moralidad medieval. Pero el hecho encierra en sí mismo un sorprendente y casi portentoso tributo a dicha moralidad”.

En el siglo XIV, el pueblo y el rey cayeron en la cuenta de que debían aliarse contra la aristocracia, que luego se apoderó del Parlamento.

“De salir adelante las reformas actuales, no veo cómo podremos librarnos de nosotros mismos, a no ser que hagamos como hicieron los medievales tras la anterior derrota de los bárbaros: devolverles, poco a poco, sus propiedades a los pobres, mediante los gremios y otros pequeños grupos independientes, y reintegrar la libertad personal a la familia”.

[Fragmentos extraídos del libro.]

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