Baumgarten·Estética

La estética de Baumgarten

Baumgarten (1714-1762) es el primero que utiliza el término “estética” como disciplina independiente. Los antecedentes de la estética que desarrolla Baumgarten se encuentran en el edificio filosófico de Leibniz. Su marco es racionalista (ilustración alemana), intenta pensar lo bello en referencia a la proporción y el equilibrio, ambos mensurables. Discípulo de Wolff, quien sostenía que la belleza era la “perfección de la cognición sensorial”.

Plantea la sensibilidad y el entendimiento como fuentes distintas de conocimiento, partiendo de la distinción Plotiniana entre naturaleza inteligible (cosas conocidas) y naturaleza sensible (cosas percibidas). La estética es la ciencia que analiza las leyes del conocimiento sensible (“ciencia de la percepción”), y el objeto que trata es la belleza, que es el perfeccionamiento del conocimiento sensible. Esto es, dentro de las facultades inferiores del conocimiento (sensitivas), la estética supone su máxima perfección posible. La estética es el máximo conocimiento que se puede alcanzar a través de los sentidos, el arte perfecciona el conocer sensible.

Baumgarten se diferencia de Leibniz en que no plantea la intuición sensible como un conocimiento inferior a la razón, sino como un tipo diferente de conocimiento: no-lógico y subjetivo.

La belleza acontece cuando hay perfección en el orden y acuerdo de los signos internos que expresan el objeto. El conocimiento de la belleza debe ser universal, esto es, debe haber acuerdo entre los pensamientos. Hay cualidades universalmente válidas para la belleza (número áureo). Un objeto bello es perfecto cuando se dan las tres condiciones: universalidad, orden y acuerdo.

Para la contemplación de la belleza es necesaria una voluntad virtuosa, ligada al entendimiento y a la moral. Es decir, la expresión y reconocimiento de lo bello necesitan de la perfección tanto en el objeto como en el sujeto. El objeto tiene que tener las tres características mencionadas previamente, y el sujeto debe tener la virtud de conocerlas a través del “análogo de la razón”, esto es, de los sentidos.

El rasgo definitorio del arte es la producción de belleza. “El arte es aquella clase de actividad humana consciente que aspira, y logra, la belleza”.

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