2º de grado·Epistemología

Apuntes de teoría del conocimiento

INTRODUCCIÓN

 

-Powerpoints

 

1. La cuestión de la denominación:

-“Erkenntnistheorie”, “Erkenntnislehre”, 1832, 1808: Círculos neokantianos. E. Zeller, “Über Bedeutung und Aufgabe der Erkenntnistheorie”, 1865: disciplina filosófica fundamental (contra la Metafísica).

-“Epistemology”: filosofía de las ciencias , Chisholm. (Rábade: múltiples saberes).

La importancia de la terminología: las tradiciones filosóficas.

-à Optar por la sinonimia de las dos denominaciones

2. Teoría del conocimiento y Modernidad:

-Origen fundamentalmente cartesiano de la disciplina (R. Rorty).      “Aunque la discusión del problema del conocimiento es tan antigua como la Filosofía misma”.

-Crítica de la Escolástica, Impacto de la ciencia moderna, Revitalización del Escepticismo.

-Razón de fondo de la conexión TC-Modernidad:  el giro subjetivo de la Metafísica a partir de Descartes (ser como ser-representado: Heidegger).

à Nueva problemática gnoseológica: los sentidos, la creencia, la certeza, la intuición…el problema del mundo externo. Descartes: la metafísica como investigación del conocimiento.

3. La crisis de la Teoría del Conocimiento

-Ya durante el XIX, y a lo largo del XX, todo lo anterior ha convivido con duras críticas a la TC , ya iniciadas por Hegel, Kierkegaard, Marx, Nietzsche, Freud…en suma, metaesceptismo.

-El Proyecto Epistemológico: Absolutismo, La búsqueda del fundamentum inconcussum veritatis (Descartes); Teoreticismo (los intereses son ajenos); Representacionismo (el yo desvinculado, individualismo y razón instrumental).

– R. Rorty: La filosofía y el espejo de la naturaleza (1979).

-Ch. Taylor: “La superación de la epistemología”, en Argumentos filosóficos (1997).

-Conclusión: delimitación del concepto de Teoría del Conocimiento.  Modernidad-Protagonismo-Normatividad-Universalismo-Fundacionalismo-Subjetivismo-Atomismo-Representacionismo-Teoreticismo-Cientificismo.

4. Preliminares conceptuales:

-Tipos de conocimiento (geográfico, lingüístico, matemático, estético, ético, científico): ¿qué tendrían todos en común? Se trata de conocimiento proposicional.  (“A proposition is what is asserted by a sentence which says that something is the case”).

-Requisitos básicos del conocimiento : se tiene que tener una creencia en una proposición X, que además tiene que ser verdadera.

-Pero estos dos requisitos no son suficientes: tener una creencia verdadera “por casualidad”, o por accidente, es algo que no cualifica como conocimiento.  (Pedro apuesta al caballo ganador, porque le gusta el nombre)

-El conocimiento es un logro, algo por lo que alguien puede conseguir mérito o crédito. Por consiguiente, no es cuestión de buena suerte. (El ejemplo del buen arquero: el buen resultado es la consecuencia de tu esfuerzo).

-El reto de la epistemología a la hora de definir “conocimiento” consiste en determinar qué habría que añadir a la creencia verdadera para obtener CONOCIMIENTO, contando con que, intuitivamente, se trata de un genuino logro.

5. Observación sobre la cuestión de la verdad

-Que una proposición sea V no depende de que yo, tú o nosotros pensemos que es V. Carácter objetivo de la verdad. Esta sería la concepción intuitiva de la verdad, de la que por tanto partiríamos.

6. Lo fáctico (el problema genético) y lo normativo (el problema de la validez). Psicologismo / Sociologismo—Teoría del Conocimiento.

-Mis apuntes

Saber como legitimador de la acción. Relación entre teoría del conocimiento y política o ética. Raíz fundamentalmente moderna, a partir de Descartes.

La teoría del conocimiento aparece como disciplina alrededor del año 1808 en Alemania. Íntima relación de la teoría del conocimiento con la Modernidad. Aparece como el proyecto teórico-filosófico fundamental desde el que se construyen los demás.

Las fuentes del conocimiento son variadas: memoria, razón discursiva, razón intuitiva, percepción, etc.

El Teeteto es un diálogo tardío de Platón, escrito tras la elaboración de la teoría de las ideas.

Teeteto es un joven geómetra. Sócrates siempre pregunta por definiciones, no por ejemplos (el filósofo es el que sabe sobre los conceptos).

El tema de este diálogo es la “episteme”, el saber. Saber qué es el saber es algo complejo y paradójico. En Grecia, la episteme era un saber técnico, como el del arquero. También usaban episteme como sinónimo de ciencia, un conocimiento fundamentado lógicamente: conocimiento de las cosas que discurren por pautas necesarias. En el Teeteto aparecen más significados para episteme, como conocimiento por familiaridad. No todos los saberes son científicos.

Teeteto se pregunta si la razón es capaz de tratarse a si misma.

El logos es la actividad de dar y darse explicaciones y motivos a la hora de actuar, y es fundamentalmente humano. Logos como actividad de dar razones. El logos actúa ordenando a través del lenguaje, el lenguaje muestra lo que las cosas son. Platón: “Logos es el debate interior del alma”.

La episteme platónico-aristotélica no hace referencia a todos los conocimientos, sino solo al demostrativo (aunque el Teeteto se haga cargo de todas las concepciones del conocimiento).

El descubrimiento socrático-platónico es el descubrimiento de las esencias. Las cosas participan en algo estable (ideas) y por eso son. Hay que plantear el problema del conocimiento en referencia al lenguaje. Es el lenguaje el que permite referirse a las esencias que hay más allá de la mutabilidad de la apariencia.

Podemos usar los nombres porque estos tienen algo que nombrar. Para que los nombres tengan sentido se necesitan dos cosas: que haya esencias y que sepamos cuáles son esas esencias.

Para los Heraclíteos, el lenguaje no está completo de sentido, porque no refleja correctamente el continuo cambio.

Platón se pregunta por la condición de posibilidad de algo (lo que luego se llamará pregunta trascendental): Para que este hecho se de, ¿qué condiciones de posibilidad debemos admitir? Platón se pregunta: para que el lenguaje pueda existir, ¿qué condiciones deben cumplirse? Y la respuesta es: que existan las esencias.

El contenido de lo que sabemos se origina principalmente a partir de la razón (mayéutica): los contenidos esenciales del conocimiento provienen de nuestro interior, del alma. Los contenidos del conocimiento los ve el alma en sí misma.

Para María Zambrano, Platón racionaliza las creencias de las religiones mistéricas, concretamente del orfismo, que influyó mucho en el pensamiento platónico (idea del alma como ente de un mundo superior). Así, el conocimiento es el regreso a nuestra verdadera patria. El conocimiento permite acercarse al mundo ideal en un camino de salvación del alma.

Para los Griegos saber era cuestión de mirar. Teeteto se aventura y dice que, para él, conocimiento es sensación (aísthesis): veo Atenas y la conozco, pruebo una fruta y sé como sabe. Esto es lo que ahora se llaman “cualidades subjetivas de los estados mentales” o “qualia”. Esto también era defendido por Protágoras (Homo Mensura), las cosas son como el hombre las percibe.

Para Protágoras cada uno está encerrado en su propia sensación. Pero el centro y núcleo de toda teoría del conocimiento es la Verdad. Con las matemáticas y la geometría surge el logos como herramienta objetiva para poner fin al desacuerdo. Contra el relativismo de Protágoras se posiciona Platón. Para Platón ser significa ser uno; pero en un mundo Heraclíteo los conceptos no tienen nada que hacer, todo está en devenir y as ideas serían imposibles. Las cosas deben tener límites. En un mundo como el de Heráclito no hay objeto ni sujeto porque no hay esencias o substancias. Y dado que el lenguaje habla de substancias, no podrían hablar.

-Apuntes Paula

Sobre el Teeteto: en él se plantean preguntas básicas acerca de la Tª del Conocimiento. Se presenta una concepción del saber centrada en el conocimiento demostrativo y la definición, una epistéme entendida como saber demostrable a través de la geometría. Se trata de un concepto del saber que no es el nuestro, pues sólo es comparable a un tipo de conocimiento, el Álgebra, mientras que nosotros distinguimos diferentes tipos de saberes.

(p 183, GREDOS. Pasaje 147A): Aparece dentro de los temas que pueden desprenderse de la lectura del Teeteto el tema del nombre. Este tema en particular es enormemente importante en una concepción del conocimiento de tipo esencialista, como es la expuesta en la obra.

Según esto las cosas tienen una identidad fija, son unitarias. Evidentemente cualquier objeto o persona cuenta con una serie de características o accidentes que están sujetos al cambio (todo se expande o degenera), pero siempre permanece algo, una esencia, de carácter inmutable. El descubrimiento socrático acerca de la estabilidad inherente a toda esencia otorga por tanto unidad a las cosas, permite de ellas que se pueda decir que son.

Se plantea por tanto el problema del conocimiento de la mano del problema del lenguaje (147B).

Los seres humanos conocemos de manera diferente a los animales. Es indudable que éstos tienen conocimiento, pero el nuestro es un conocimiento humano, capaz de detectar lo que las cosas son, percibir esa unidad, esa esencia permanente y estable que en el fondo son las cosas (por eso mismo el lenguaje humano es capad de referirse a las mismas).

Siguiendo el hilo de esta teoría, se desarrolla una dualidad esencia/apariencia donde aquélla primera permitiría solventar la inestabilidad y el cambio de la última y posibilitándose así la utilización del lenguaje. Es aquí donde Platón hace alusión al nombre, argumentando que podemos utilizar los sustantivos porque sabemos a qué se refieren éstos. Hay algo en lo que consiste ser X, con relativa estabilidad, que permite otorgarle el nombre de X y saber a qué nos referimos al utilizarlo.

Para utilizar el lenguaje, los nombres, y hacerlo con sentido, existen una serie de requisitos.

I. Que haya cosas unitarias relativamente estables, que no todo sea arrastrado por la corriente del devenir.

II. El que usa el lenguaje tiene que saber qué son las cosas. Ésta es una concepción substancialista del lenguaje, es referirse a una realidad estable.
La Fª es una lucha dialéctica fundamentada en la ironía socrática. Socrates suscitaba el instinto agoral de los jóvenes. La polémica de Platón con los partidarios de Heráclito es muy agresiva e importante, si sale adelante la Fª platónica es destruyendo a los heraclíteos.
Según la teoría heraclítea la utilización del lenguaje resulta totalmente imposible (como es reflejado en el Crátilo a través del absurdo). Al estar las cosas en continuo movimiento, al cambiar todo de manera constante, no se puede hablar con sentido, porque al articular cualquier frase, en el momento en que pronunciamos las palabras desde aquél en que las pensamos, la cosa a la que queríamos referirnos ya ha cambiado.

Nosotros podemos hablar porque existe un modelo estable en el que participa la esencia de las cosas que cambian. El argumento de Platón al respecto es un argumento trascendental (consistente en preguntarse por la condición de posibilidad de algo. Para que se de cualquier tipo de realidad fáctica, ¿cuáles son las condiciones de posibilidad que hay que admitir?). Este argumento trascendental se resume en preguntarse qué condición de posibilidad debe admitirse para que sea posible el uso del lenguaje, el referirse a las cosas a través del nombre. Esta condición es, por tanto, la necesaria estabilidad de la esencia de las cosas. Para que el lenguaje sea así es necesario descartar a Heráclito e importar a la consideración epistemológica la teoría de las ideas platónica. (148E)

Aparece otro tema en el Teeteto, el de cómo se originan las fuentes del conocimiento.

– A partir de la experiencia sensorial.

– A partir de, utilizando terminología kantiana, la pura razón.

Hay varios tipos de conocimiento. Pero, el contenido del conocimiento, lo esencial ¿de dónde procede? Platón solventa esta coyuntura a través de la analogía socrática de los partos y la comadrona (es un Sócrates estéril que ayuda a que los jóvenes den a luz pensamientos bellos).

Vamos a intentar averiguar qué es el conocimiento, el saber. El procedimiento propuesto por Platón es la mayéutica. Esto pone en relieve que los contenidos esenciales del conocimiento proceden del interior, tienen que salir de dentro.
La palabra esencial es “alma” (la Tª del Conocimiento tiene mucho que ver con la Fª de la Mente).

La psyché es el sujeto del conocimiento. Los contenidos del conocimiento están en el alma, y se manifiestan a través de la reminiscencia. Estos contenidos esenciales los contempla el alma en sí misma.

Ahora, ¿qué papel respectivo se le da a la experiencia sensible y a los contenidos de la razón?

La alternativa racionalista idealista que nace con Platón llega hasta Leibniz (e incluso más). Para esta vertiente la experiencia sensible es el pretexto de que el alma rememore, luego tiene su importancia.

Para los empiristas materialistas el alma, o la mente, es un papel en blanco, la experiencia va suministrando los contenidos del conocimiento.

En el medio de racionalistas y empiristas se sitúan los aristotélicos, que explican el proceso cognoscitivo a través de un complicado juego donde ejerce una relevancia especial el proceso del abstracción, como dirían los escolásticos.

El tema del conocimiento en Platón está subordinado a la metafísica platónica (entendida como conocimiento de dos mundos). Esta idea es vieja, religiosa.
Como afirma María Zambrano lo que hace Platón es racionalizar las religiones mistéricas y la corriente órfica.

La idea de alma como alma cuya patria no es la tierra, como lo divino en los hombres, como culpa, todo esto conforma la creencia de una existencia identificada con un proceso de eximición de culpa. La vida terrena es el proceso en que el alma se expurga.
El conocimiento, dentro de todo esto, se encuentra como la posibilidad de regreso a la nueva patria en vida. (Cuerpo-tumba/soma-sema).

La Fª es la práctica cognitiva de rescatar lo divino que hay en el hombre, conocer para ya en vida vencer al cuerpo. Se concibe el conocimiento como proceso de salvación. La pregunta es, ¿salvación de qué? De la ignorancia, salvarse de la ignorancia es lo mismo que salvarse de la carne.

              MATERIA TEÓRICA: INTRODUCCIÓN

 

  1. La cuestión de la denominación: Erkenntnistheorie, erkenntnislehre en los círculos neokantianos. Podemos hablar de una teoría del conocimiento utilizando la terminología de la tradición continental. Se propaga sobre todo en la filosofía académica alemana y europea. A mediados del s. IXI en Centroeuropa se hace completamente explícito el núcleo del proyecto epistemológico, que a partir de Descartes es el que pretende convertir la teoría del conocimiento en la base de toda la filosofía. Por tanto supone un giro con respecto a la hasta entonces superioridad en este aspecto de la disciplina de la Metafísica. Cualquier rama de la filosofía, pasará de fundamentarse en ésta última, quién será sustituida por la epistemología.
  2. La teoría del conocimiento en plan alemán en las islas británicas se conoce como epistemology. Se entiende como el estudio de las características que distinguen a los diferentes conocimientos científicos y como el estudio de los métodos de las ciencias particulares. Al menos es así la tendencia subrayada por Rábado, quien afirma que la epistemology muchas veces va a ser una filosofía de la ciencia. Por eso habla de la disolución de la teoría del conocimiento a favor de las técnicas cognitivas y diferentes metodologías de las distintas ciencias, a través de una reducción positivista. No siempre tiene que ser de esta manera, pero sí se considera que el prototipo con. es el del conocimiento científico.

Raíz moderna de la teoría del conocimiento: la teoría del conocimiento es tan antigua como la filosofía clásica, pero como disciplina no es hasta la época moderna hasta que se consolida propiamente hablando y empieza a desarrollarse muy mucho. (Origen fundamentalmente cartesiano de la disciplina, según Rorty). Descartes se considera el adre de la teoría del conocimiento. Esto no quiere decir que previamente no haya habido nada de esto, sino que Renatillo ha sido el autor que por primera vez sitúa al conocimiento en el papel del descubrimiento de la filosofía, de acuerdo con la voluntad del proyecto epistemológico. Vicente San Félix considera que existen tres factores que inciden en Descartes y permiten dicho proyecto:

1. La crítica generalizada de la Escolástica y el discurso medieval. La consecuencia de esta crítica es en gran naufragio cultural, la desorientación. Emerge la necesidad de construcción de algo radicalmente nuevo.

2. El impacto de la ciencia moderna. La obra de Galileo, Copérnico, y otros científicos como Keppler va a oner ante los ojos de los filósofos un saber modélico, riguroso y seguro.                                       .

3. La revitalización de la corriente escéptica. Como en toda situación de crisis, el escepticismo pasa a un primer plano. En un momento de condusión radical lo más mejor es practicar la epoché, mirar con cuidado y atentamente.

En este conglomerado la respuesta cartesiana consiste en el análisis epistemológico. El uso que hará Descartes del escepticismo es meramente retórico, pues en verdad nada tiene que ver su proyecto filosófico con la corriente escéptica. El escéptico vive sin seguridades, mientras que la aspiración cartesiana supone alcanzar la seguridad a través de las verdades claras y distintas.

LOS GRANDES CONCEPTOS EPISTÉMICOS

 

1. CREENCIA

 

-Powerpoints

 

1. Claridad conceptual: necesidad de “traducir” términos referidos a datos mentales privados a términos para hechos observables públicos.

Distinción conceptual: delimitación y sistematización.

2.   Creencia como componente subjetivo del saber o “acto mental” peculiar.

Un acto de voluntad (Descartes). Un acto de asentimiento (Locke). Un sentimiento (Hume).

En general: creencia como ocurrencia mental (acuerdo entre la línea fenomenológica “Brentano-Husserl” y la empirista “James-Russell”).

Belief humeana: diferencia entre la percepción o el recuerdo, o la “idea” asentida, y la mera imaginación: la vivacidad, la imposición (“realidad”: también Husserl).

Lo que caracteriza a la creencia es la cualidad del acto de creer y no su contenido: posición de realidad (Setzung).

(Todas estas consideraciones tienen en común ser mentalistas o idealistas).

3. Dificultades de la concepción mentalista de la creencia:

a) No da cuenta de la distinción entre saber como poseer y saber como tener (Platón). La mayoría de nuestras creencias no serían fechables: saber y creer son potencias.

Creer algo significa que, puesto ante determinadas circunstancias, reaccionaré de ciertas maneras. Para Gilbert Ryle, “saber” y “creer” son capacity verbs. Es decir, se trata de estados disposicionales de los que podemos ser conscientes.

b) Convierte a las creencias en algo privado e inaccesible, en lo que hay que aceptar la palabra del sujeto de cada caso. Con lo que hace de la creencia algo imposible de definir objetivamente.

4. Creencia como disposición:

Creer que p sería tener la disposición a actuar como si p fuese verdadera. Las disposiciones son características que tengo que atribuir a los objetos y a los sujetos para poder explicar ciertas ocurrencias. Se expresarían en una serie de enunciados condicionales abiertos: “X es tímido”= si está en las circunstancias Y se comportará de tales y cuales maneras…

Creer que p es considerar que p es un hecho, lo que implica regular mi comportamiento de determinadas maneras.

Respuesta a algunas críticas. Ventajas de esta concepción. Interpretación conductista estricta de la disposición como probabilidad: pero no hay un número específico de comportamientos que puedan definir estrictamente una creencia.

Hay que concebir la disposición como un estado interno, patrón o regla de conducta: La creencia como causa del comportamiento.

-El problema es que este concepto de creencia como disposición valdría también para cualquier comportamiento instintivo, y además no se distinguiría de otras disposiciones, afectivas y volitivas, o de carácter. Lo que diferencia a la creencia del instinto es su relación con la conciencia ??? Lo que diferencia a la creencia de las otras disposiciones es su relación con la verdad.

5. Disposiciones: actitudes; creencias; (intenciones):

Actitud como “estado mental de un individuo dirigido a un valor”. La actitud se refiere a la disposición adquirida, favorable o adversa hacia un objeto; la creencia a la verdad o falsedad de las propiedades que le atribuyo. La actitud hacia X supone la creencia en la realidad de X. Lenguaje corriente: creer en algo es considerarlo como parte de nuestro mundo. Tener una actitud hacia un objeto es sentir atracción o aversión hacia él.

6. Definición de “creencia”:

-El mismo comportamiento puede ser interpretado:

a) Como expresión de una actitud afectiva o una intención (subjetivo)

b) Como indicación de una creencia (determinado por una representación objetiva)

La disposición a actuar se puede considerar determinada por pulsiones subjetivas o por propiedades del objeto.

-La disposición en cuanto determinada por el objeto (común a los sujetos) la denominamos “creencia”. Es decir, en cuanto tiene relación con la realidad, o con la verdad tal como se le presenta a un sujeto. Sólo creemos lo que consideramos verdadero. Por qué nos interesa conocer las creencias del otro (porque pueden ser verdaderas: el interés de la acción).

-Es importante distinguir entre la mera representación de que p y la creencia en p (que supone su aprehensión representativa).

Creer en p significa contar con el contenido de p en mi relación efectiva con el mundo (tomar a p por verdadero), determinar mis expectativas a partir de p. (La literatura como juego de la fantasía o como revelación de la realidad).

-Es importante distinguir entre creencias profesadas (creo que creo) y creencias reales de un sujeto (no implican reflexividad). à Creencias inconscientes que se revelan en las acciones.

-El objeto creído no determina la creencia como si fuese causa de la misma, sino que la determina en cuanto contenido de la disposición o regla que es la creencia. (La disposición es como una guía de acción, y está dirigida a su contenido. Éste funciona como un criterio que limita la disposición que es la creencia a un número de acciones adecuadas).

Si S cree que p está dispuesto a realizar ciertas acciones y no otras, las que determina p.

Toda otra disposición (afectiva, conativa) está también determinada por su contenido. Pero toda otra disposición presupone la creencia. ”S cree que p si y sólo si:

1) S está en un estado adquirido x de disposición a responder de determinada manera ante variadas circunstancias.

2) p ha sido aprehendida por S.

3) p determina x.” (p. 71)

Hay que tener en cuenta que para poder inferir las creencias de un sujeto a partir de su comportamiento tendría que ocurrir que éste fuese totalmente racional.

-Mis apuntes

Toda creencia está dirigida a una proposición. El conocimiento implica creencia en lo que enuncia.

Para la tradición conciencialista moderna (Descartes, Locke, Hume) la creencia proviene del sujeto, aunque no es libre de creer lo que quiera, las creencias se forman. Esto es la creencia en el proyecto epistemológico moderno.

Para Ortega las creencias son cosas que se heredan. Las creencias son elementos culturales que se mantienen porque a los niños se les educa en ellas. Los seres humanos no tenemos un contacto directo con lo real, nuestro contacto con lo real es a través de creencias (como creer que al salir a la calle, el mundo va a estar ahí). Las creencias son el mapa que nos permite orientarnos en lo real, que es indefinido e indistinto.

Para Nietzsche hay una gran masa de personas con creencias firmes y comunes, sin las cuales la sociedad no subsistiría. Pero la creencia conlleva obediencia (al párroco, al político). Solo unos pocos pueden escapar a las creencias, siendo libres (los filósofos).

Concepto disposicional de la creencia: creer que p, sería tener la disposición a actuar como si p fuera verdad (Conductismo filosófico). Ya no se considera la creencia como algo puramente mental, sino como algo que influye en el comportamiento. Esta concepción de la creencia plantea el problema de cómo unir de manera efectiva el ámbito privado de lo mental y el ámbito “público” del comportamiento.

Diferencia entre creencia e instinto: la creencia es racional (autoconsciente y lingüística).

-Manual de Villoro

1.- DOS CONCEPTOS DE CREENCIA

-Creencia como ocurrencia mental

La creencia entendida como el componente subjetivo del saber. Creer es la realización de un acto mental, de una ocurrencia mental. Esta es la concepción tradicional de la filosofía en torno al concepto de creencia.

Para Hume (representante de esta concepción tradicional, empirista) la creencia es el sentimiento que acompaña una percepción o recuerdo, y se reconoce como expresión de firmeza y seguridad, como imposición forzosa (Ejemplo: creo en aquel ovni que vi anoche). También puede ser el sentimiento que acompaña una idea o un juicio, es decir una representación en el entendimiento. Nosotros asentimos esa creencia: lo que hace a una idea creída es nuestra forma de aprehenderla, no la idea en sí. (Ejemplo: “creencia ciega en algo”) Por ello podemos decir que las creencias son cualidades mentales sui generis.

Husserl, aunque desvinculado del empirismo humeano, también definió la creencia como una actitud exclusivamente mental. Husserl (fenomenólogo) habla de actos intencionales de conciencia, distinguiendo actos intencionales (el creer), que tienen cualidad propia, y los contenidos a los que se dirigen esos actos (lo creído). La creencia, en tanto que acto intencional posee una cualidad propia

Aunque estas corrientes filosóficas (Hume y Husserl) son diferentes, ambas coinciden en entender la creencia exclusivamente como cualidad de la mente, es decir, no salen del ámbito privado que es la conciencia. Así, para ambos, creer es el acto de una cualidad específica (subjetiva) que ocurre en la mente.

Dificultades de esa concepción: como expresa Platón en el Teeteto, el saber (incluido la creencia) no siempre es una ocurrencia mental, es decir, puede ser algo que no esté presente pero sí esté a mi disposición, pudiendo recurrir a él en cualquier momento. Si la creencia fuera un dato de la conciencia duraría un tiempo preciso, tendría un fin concreto; en cambio, la creencia (y el saber) es la capacidad de pensar, de hacer algo, no de estar haciéndolo actualmente. En conclusión: la creencia no se puede definir como ocurrencia mental, pues poseemos creencias que no están en la conciencia (Ejemplo: creemos en la firmeza del suelo, lo cual nos permite caminar con seguridad; en cambio no tenemos esa creencia presente en nuestra conciencia en todo momento). Además, si la creencia es una percepción interna, privada, ésta sería inaccesible a los demás. Por último, con respecto a la sensación de seguridad y firmeza, no siempre ocurre así, no pudiendo ser condiciones necesarias que definan la creencia.

Por tanto, hay que buscar la definición de creencia no en el interior de la conciencia sino en la relación del hombre con el mundo.

-Creencia como disposición

Las disposiciones no son propiedades observables (ocurrencias) de un objeto sino características que se le atribuyen para explicar sus propiedades observables. (Ejemplo: la fragilidad del vidrio explica que se rompa con facilidad). Las disposiciones se manifiestan sobre enunciados hipotéticos, teniendo en cuenta las circunstancias que rodean el caso.

Las creencias implican tener expectativas (esperar que eso en lo que se cree ocurra, sea real), formuladas como hipótesis, que regulan nuestras acciones, son una guía que determina mis acciones, porque creer un hecho implica pensarlo como existente.

La creencia entendida como disposición se traduce en un comportamiento, se manifiesta como una actitud.

La creencia como ocurrencia mental vs concepción disposicional de la creencia

-Creencia como acto presente vs creencias potenciales, inconscientes

-Introspección vs comprobable objetivamente.

-Descripción metafórica: seguridad y firmeza vs término teórico sólido.

-Tendencia idealista a explicarlo todo por contenidos de conciencia del sujeto (la conciencia determina la vida) vs análisis del comportamiento humano a raíz de su relación con el mundo (la vida determina la conciencia)

-Dos interpretaciones de disposición

1.-Interpretación conductista: disposición como probabilidad de que se den ciertos comportamientos en función de ciertas circunstancias/estímulos. El fallo de esta teoría: no tiene en cuenta que no hay un número específico de comportamientos que puedan definir una creencia (siempre se nos escapará la intención de quien se dispone a hacer algo). Esta interpretación reduce la creencia a los comportamientos a que da lugar. (El autor la critica mucho)

2.-Disposición como estado interno del sujeto, que le guía en sus acciones, y del cual se pueden entender sus comportamientos. Así, creencia entendida como causa, concretamente como condición inicial necesaria pero no suficiente (pues habría que tener en cuenta otros antecedentes) del comportamiento. (El autor elige esta interpretación)

-Dificultades de la concepción disposicional de creencia

¿Qué diferencia hay entre la definición de creencia como estado interno que explica ciertos comportamientos y los elementos del carácter (orgullo, agresividad)? Son simplemente estados internos diferentes, aunque ambos coexisten, y unidos determinan un comportamiento. Pero es necesario diferenciar la creencia de otras disposiciones psíquicas. Por ahora sabemos que la creencia, en tanto que disposición psíquica, explica los comportamientos del sujeto, al igual que lo hacen otras disposiciones psíquicas o ACTITUDES.

2. CREENCIA Y ACTITUD (psicología social)

-Primera distinción entre creencia y actitud

La actitud, primeramente, como disposición intencionada -afectiva o valorativa- diferencia actitud y creencia (Thomas y Znaniacki ppios XX). Allport entiende la actitud como disposiciones adquiridas por la experiencia que determinan/modifican los objetos/acciones a los que tienden. La diferencia con la creencia sería que ésta se refiere a la verdad o falsedad de propiedades que atribuyo al objeto, no a la disposición favorable o desfavorable con respecto al objeto (actitud). También marca la diferencia en el nivel de influencia sobre la conducta que implican ambas.

-Creencia indistinguible de actitud

La mayoría de teóricos unieron ambos conceptos, identificándolos mutuamente (Rokeach, actitud=conjunto de creencias) o, como la mayoría, haciendo de la creencia el 3º componente (además del afecto y la disposición con el objeto) de la actitud. Doob, más preciso, define actitud como la respuesta implícita (previa a respuesta conductual), que se adquiere por aprendizaje y produce estímulos.

En estas definiciones no se puede distinguir la creencia del resto de componentes/circunstancias que conforman la actitud, la cual determinan nuestras acciones. Afectos (componente afectivo de la actitud), valoraciones e intenciones (componentes cognitivos de la actitud) se confunden con creencias.

Un nuevo intento de distinción (Fishbein)

Los tres componentes que determinan la disposición a un comportamiento según Fishbein: 1.-Creencias (aspectos cognitivos), cuyas expresiones podrían ser posible/imposible; verdadero/falso; existente/inexistente

2.-Actitudes afectivo/valorativas, cuyas expresiones podrían ser benéfico/dañino; limpio/sucio

3.-Intenciones (aspectos connativos)

En un experimento realizado por Fishbein y Raven se pidió a varios sujetos que atribuyeran los adejtivos anteriores a determinados objetos. Se demostró experimentalmente que es posible manipular con independencia, por separado, creencias y actitudes. Ya que es posible atribuír expresiones diferentes a uno y otro componente, es decir, si es posible medirlos por separado, creencia y actitud, –como se puede concluír del experimento—se pueden entender conceptualmente de modos diferentes.

Alcance de la distinción (según el experimento anterior de Fishbein)[crítica de Villoro]

1.-El enunciado de actitud presupone una creencia: la creencia depende de la actitud/afecto. En realidad Fishbein no distingue creencias de actitudes afectivas sino creencias de creencias determinadas por actitudes afectivas.

2.-Fishbein presupone que se expresa la misma actitud vaya acompañada de una creencia positiva o de una creencia negativa, pero ¿no varían las actitudes en función de nuestras creencias?

3.-La diferencia que Fishbein establece por el experimento entre creencia y actitud responde a una distinción conceptual a priori, (determinada por el uso común del lenguaje) y no por el simple estudio de comportamientos. La definición de creencia no puede provenir del análisis de respuestas conductuales.

-Necesidad de una nueva pregunta

En resumen, sabemos que:

a)Definición “simple”de creencia: estado de disposición a comportarse de determinada manera ante circunstancias distintas.

b)Necesidad de definición “compleja”. Hay que distinguir creencia del resto de estados disposicionales, entendidos como variables intermedias entre estímulos y respuestas que explican nuestros comportamientos.

c)La psicología social entiende actitud como el conjunto de estados disposicionales (creencia, afecto-valoración e intención), distinguiéndo las disposiciones adquiridas de 1)instinto, 2)estímulos y 3) rasgos del carácter.

d)Es necesario distinguir la creencia de afecto-valoración.

e)La actitud no es la abstracción de varias conductas individuales (conducta entendida como respuesta que se da ante determinado objeto), no puede reducirse a ellas [interpretación conductista], sino que la actitud debe explicar el por qué de determinadas conductas.

f)Actitud=estado intermedio entre estímulos y respuestas.

g)La única opción para diferenciar componente cognitivo (creencia) afectivo (actitud) y connitivo (intención) de la DISPOSICIÓN es precisar los términos a raíz de su uso en lenguaje ordinario (si no queremos reducir a neuronas etc);ir al origen de su distinción/ramificación en tres términos; preguntarse qué nos obliga a realizar esa distinción terminológica.

3.-DEFINICIÓN DE CREENCIA

-Dos aspectos de la disposición

Podemos entender la conducta como algo que explicar o como fuente de información.

Un comportamiento puede expresarse de dos maneras diferentes:

1.-como expresión de una actitud afectiva o de una intención (entre la cual se incluye un engaño también)

2.-como indicación de una creencia

Las creencias, a diferencia de las pulsiones afectivas, pueden aprehenderse; además son “objetivas”. Definimos creencia como la disposición del comportamiento determinada por el objeto, determinada por hechos tal y como son aprehendidos por nosotros. En cambio el conocimiento -concepto muy ligado al de creencia- sería la disposición determinada por hechos tal como son en realidad. Como el concepto de creencia no responde a motivaciones internas, sino a la relación del sujeto con el objeto, y éste a su vez, con el mundo, es de interés epistémico, no psicológico.

-Representación y creencia

Hay que diferenciar entre creencia (juicio, posición..) y representación (entendida como comprensión, recuerdo etc). Para Husserl la diferencia es la posición: en la creencia se tiene por existente y por verdadero el objeto en cuestión y no sólo eso, sino una disposición a comportarse, que es determinada por el objeto aprehendido. Lógicamente la representación (aprehender, comprender) es el paso previo de la creencia.

La creencia, en algunos casos, también pueden provenir de la aprehensión de realidades en las que creo.

Diferencia creencia real (he captado el objeto creído) y creencia profesada (creo que creo “x”)

En definitiva, la condición necesaria de la creencia es su aprehensión, pero no que esté presente ni se manifieste en el momento en que ocurra la creencia

-Determinación de la creencia por el objeto

El objeto al que tiende una creencia a su vez lo determina (aunque no lo causa) y determina el comportamiento en general, está entonces, en el propio contenido de la disposición. La guía de acción que es el comportamiento sabe cuál es la opción adecuada dependiendo del objeto al que tienda. Así el objeto al que tiende limita, determina la disposición y el comportamiento.

-Distinción entre creencia, actitud, intención

La creencia sí está determinada por el objeto, no así la actitud y la intención, que están determinadas por la creencia (suponen la creencia previa en el objeto al que tienden).

Diferencia creencia y actitud:

1.- Creencia, común a varios sujetos y determinada por el objeto al que se refiere vs actitud determinada “a favor” o “en contra” del objeto referido. Además, actitud determinada por pulsiones subjetivas (no comunes a varios sujetos)

2.- La actitud añade a la creencia una tendencia de repulsión o atracción hacia el objeto

¿Y la intención? La intención sería el resultado de un querer un objeto previa creencia del mismo, y que está determinado por actitudes y pulsiones subjetivas (no comunes a varios sujetos)

La creencia es común a los sujetos en tanto que puede estar determinada del mismo modo (creencias colectivas) vs los afectos y las intenciones, que son personales

-Propuesta de definición

Creencia es un estado disposicional adquirido, que causa un conjunto coherente de respuestas y que está determinado por un objeto o situación objetiva aprehendidos

–Es un estado interno que, añadido a estímulos, circunstancias y otras disposiciones es causa del comportamiento.

–En cuanto adquirida, se diferencia de disposiciones instintivas.

–En cuando dirigida a un objeto, se diferencia de los rasgos del carácter.

–El objeto al que se dirige la creencia debe haber sido aprehendido en algún momento.

–Se diferencia de una representación en que ésta no crea disposición alguna con respecto al objeto.

–La creencia no exige la representación actual, presente, del objeto al que se refiere.

2. TEORÍAS DE LA VERDAD

 

-Powerpoints

 

I. El centro de la teoría del conocimiento, según algunos. Diferentes filosofíasà diferentes concepciones del conocimiento.

Criterio de clasificación de las teorías de la verdad: tres componentes en la estructura de la idea de verdad: los sujetos, los objetos y los signos. à Teorías monistas, relacionales, operacionales o constructivistas.

II. TEORÍAS MONISTAS de la verdad:

Unicidad de la verdad, que consiste en la autenticidad (en lo que realmente-se entiende que es- el ser, el objeto, el sujeto o lenguaje).

2.1. Monismo metafísico de la verdad: el ser-uno eleático, el neoplatonismo, la verdad ontológica de la escolástica medieval. Heidegger: ser y verdad del ser. Onto-teología.

2.2. Teorías fisicalistas: la verdad en el plano de los objetos físicos. Mecanicismo, naturalismo, materialismo, fisicalismo. Demócrito, mecánica newtoniana, darwinismo: la ciencia biológica en la base de todo conocimiento y de toda verdad.

Neopositivistas: la totalidad de las verdades consiste en  enunciados equivalentes a los del lenguaje físico.

2.3. Teorías esencialistas: la verdad reside en el plano de los objetos ideales o esencias. El platonismo y sus variantes: Plotino, San Agustín, Leibniz y las verdades de razón, Meinong, cierto Russell (las proposiciones), Husserl y la reducción eidética, Frege.

2.4. Teorías subjetivistas empíricas (psicologismo): la verdad explicada como proceso psicológico. Las leyes de la lógica serían leyes de la pensabilidad de las cosas, y la psicología es la ciencia Fundamental. La teoría del conocimiento no es más que una Psicología del pensamiento. Reacción alemana e inglesa al Idealismo trascendental: Fries, Benecke, Wundt, Stuart Mill. El principio de no-contradicción se reduce a la imposibilidad de pensar… También Piaget en sus primeras obras.

2.5. Teorías subjetivistas trascendentales. La concepción kantiana es el paradigma: la actividad sintética del sujeto trascendental hace posible la experiencia, el conocimiento y la verdad. Fichte, Schelling y Husserl: el yo, la autoconciencia, el yo puro.

2.6. Teorías lingüísticas prescriptivas: la verdad viene determinada por la correspondiente estructura lingüística. El relativismo Lingüístico (Humboldt y Mauthner, Sapir y Whorf); el determinismo Lingüístico (las tautologías de la Lógica y la Matemática: Tractatus, Ayer, Nagel: los principios lógicos como prescripciones lingüísticas.

2.7. Teorías lingüísticas descriptivas: describir el uso del lenguaje para que la claridad disuelva malentendidos (Investigaciones Filosóficas). Y las oraciones que expresan proposiciones necesarias (verdaderas) expresan reglas lingüísticas que regulan el uso del lenguaje.

III. TEORÍAS RELACIONALES de la verdad: La verdad consistiría en la relación binaria entre los componentes de la estructura de la idea de verdad (objeto, sujeto, lenguaje).

3.1. Teorías objetuales: La verdad como relación entre objetos físicos: la verdad naturalista como esquemas de la realidad, incluidas las leyes lógicas y los teoremas matemáticos. La Racionalidad estaría inserta en la naturaleza. (Cierto Russell, Cohen, Gonseth).

3.2. Teorías adecuacionistas. La verdad desde un dualismo metafísico: veritas est adaequatio rei et intellectus (conformidad, concordia, asimilación, adecuación entre el sujeto y el objeto). Teoría marxista del conocimiento y de la verdad: reflejo de la naturaleza en el pensamiento (Lenin).

3.3. Teorías de la verdad como correspondencia. Las más extendidas: relación de correspondencia entre el plano proposicional y el plano objetivo. Isomorfismo, homoiosis: Platón, Aristóteles, estoicos. Tractatus. La teoría semántica de Tarski: definición de “verdad” en términos del metalenguaje, y relativa a un lenguaje objeto. X es verdadera si, y sólo si, p [p es reemplazable por cualquier oración del

lenguaje a que se refiere la palabra “verdadera”, y X es reemplazable por un nombre de esa oración]: “La nieve es blanca” es verdadera si, y sólo si, la nieve es blanca.

La dificultad mayor de estas concepciones es la de dar por establecidos los dos planos entre los que se daría la correspondencia.

3.4. Teorías sociologistas y pragmatistas. Sitúan la verdad en las relaciones entre sujetos.

-Principio de autoridad (la Iglesia católica, el misticismo, el tradicionalismo católico y el consensus gentium).

-El acuerdo y el desacuerdo social (socialismo positivista de Durkheim): la no-contradicción tiene como base la necesidad de un entendimiento social.

-Habermas: la verdad, regulada por el ideal de obtener un consenso en el discurso (1973).  “Verdad significa la promesa de alcanzar un consenso racional”.

-La verdad como fruto de la comunidad de los investigadores (Peirce), y la utilidad como criterio de verdad. Lo verdadero es lo aceptable, para quienes participan de ciertos Modelos. Una cuestión de solidaridad (Rorty).

3.5. La verdad como función expresiva del asentimiento o del acuerdo, que no añade nada desde el punto de vista semántico (teoría de la redundancia, teorías realizativas: 2º Wittgenstein, Ramsey).

Teorías “desinflativas” o deflaccionarias (el desentrecomillado de Quine en Filosofía de la lógica).

3.6. Teorías de la verdad como coherencia sintáctica.

-El formalismo de Hilbert, la axiomatización, Carnap y la L-verdad.

à La lingüística estructural, el estructuralismo francés.

IV. TEORÍA CONSTRUCTIVISTA de la verdad: Los sujetos construyen estructuras de conceptos a través del lenguaje (social, histórico); los conceptos son también construidos, y “habitantes” del M3 popperiano.

La verdad es una estructura (symploké) de conceptos real, no ficticia. Y lo falso es una estructura aparente, en realidad no hay estructura. “6 es un número par”; “2 es mayor que 6”. Pero en cualquier caso se trataría de construcciones que no tienen nada de arbitrarias.

-Criterio constructivista de verdad: “una construcción dadaserá una construcción auténtica, una verdad, si es posible llegar a ella a partir de otras” (criterio de coherencia).

Es sólo un criterio relativo, pues hay que descartar un criterio general (teorema de Gödel).

 

-Mis apuntes

 

Monistas, relacionales, teoría de la verdad como correspondencia o adecuación, (Todas las que vienen a continuación son teorías relacionales -creo-).

Popper: Una verdad lo es cuando el grupo de expertos no tiene nada coherente que decir en contra de una tesis. La tesis es aceptable con una cierta garantía, pero solo de momento, hasta el momento en que sea falseada.

Después, se ha planteado de manera alternativa el tema de la verdad, en base a la relación entre los sujetos. Lo decisivo para establecer la verdad serían las relaciones entre los sujetos.

Durkheim: lo verdadero radica en el consenso social. El criterio de verdad es la medida en que nuestras opiniones se desvían o no de la opinión de la sociedad. La verdad se localiza en el acuerdo entre los sujetos. (Habermas -acción comunicativa-, pragmatismo).

*”Las ideas de la verdad”, Habermas: La verdad está ideada con el propósito de conseguir un acuerdo discursivo. Acuerdo al que se llega por la fuerza de la argumentación. “Verdad significa la promesa de alcanzar un consenso racional. Es la orientación hacia el posible entendimiento racional”. “he [Habermas] attempts to develop an account of truth that does not imply that truth is “absolute” or transcendent—i.e., valid for all people and all societies at all times. His “discourse” theory of truth is based on the observation that communication, unlike other forms of human action, is oriented toward “consent” rather than “success,” in that it aims to achieve mutual understanding rather to change or master some aspect of the world. The process of constructing such an understanding, however, requires that each individual assume that the utterances of the other are for the most part “true,” and that the other can provide reasons to support the truth of his utterances should he be called upon to do so. The notion of truth is thus not a metaphysical fiction but a regulative ideal that makes communication possible.”

Teorías deflacionarias (Tarski, segundo Wittgenstein). Explican que definir una proposición como verdadera es redundar. Decir “es verdadero” es visto como una acción performativa que viene a expresar la conformidad del hablante con respecto a la proposición. Decir “P es verdad” es lo mismo que decir “P”. Todos los usos de “es verdad” son prosentenciales y no funciona semánticamente como predicado.

Para ellos la verdad no es más que una función expresiva de la comunicación. La verdad no es una función referencial, no se localiza en la referencia del lenguaje al mundo, sino que es un hecho comunicativo entre los hablantes que se localiza en una función comunicativa que es la función de la expresión.

Para Wittgenstein la verdad no plantea problemas filosóficos, sino que son pseudo-problemas derivados de un mal entendimientos del lenguaje. Analizando la función comunicativa de la verdad, se anula la posible articulación filosófica del problema.

Estructuralismo francés. Verdad como coherencia sintáctica. (No confundir con el coherentismo, que también es semántico). Formalismo de Hilbert. Lo esencial del procedimiento matemático viene dado por la axiomatización (aislar determinadas fórmulas matemáticas y declararlas axiomas), y luego, a través de reglas de formación, ir generando los teoremas de la matemática. Verdad como formalidad sintáctica, como coherencia entre las relaciones que guardan los signos entre sí, independientemente de la semántica.

Teoría constructivista de la verdad. La verdad es una estructura real,

Pero la teoría constructivista de la verdad está inspirada en las ciencias formales y no tiene muy en cuenta el concepto de experiencia. La experiencia es lo que nos permite ser inundados por lo real, tanto en el plano físico-biológico como en el plano cultural y social. La experiencia, sea natural o social, apunta a un concepto de verdad que no refleja la clasificación de Julián Velarde.

Al estar insertos en el mundo de manera directa, no de manera representacional, a través de la experiencia. La verdad de la experiencia.

-Apuntes de Paula

Tª verdad de Velarde:

Idea de verdad que combina tres objetos: sujeto-objeto-signos.

Tª monistas y relacionales.

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Problema verdad como relación, pero relación entre sujetos (alternativamente) lo decisivo para establecer el lugar de la verdad se reduce a la relación entre los propios sujetos de la comunidad de cognoscentes. Línea del acuerdo social llega tan lejos que hasta se retrotrae el ppo. de no contradicción a la necesidad de entenderse. Cuando vamos en contra de él decimos cosas sin sentido por la sencilla razón de que la comunidad no nos entiende. En no poder ser entendido siggnidica que yo mismo tampoco puedo hacerlo. Toda esta línea tiene una presencia muy importante en la línea habermasiana. La verdad sería la orientación al ideal de la comunicación transarente, acción comunicativa.

Dentro de un determinado marco que varios sujetos comprenden, lo verdadero es lo aceptado. Dentro de esto gravita la idea de Pierce para quien el criterio de verdad es la utilidad. Lo que nos atestihgua la verdad de una afirmación son las consecuencias prácticas de la misma, que tenga éxito. Criterio de verdad y significado.

Si no se extrae de la afirmación ninguna consecuencia práctica no tiene sentido, no vale la pena entretenerse con ella. En el planteamiento de Pierce vale la comunidad investigadora y científica.

Tªs relacionales:

Para empezar tenemos las teorías deflaccionarias, que desinflan concepto de verdad y lo resentan dotado de función expresiva. Este lo introdujo en la filosofía analítica Ramsey, Wittgenstein, y llega hasta Quine.

La teoría nominalista reduce el concepto de verdad. La verdad no es más que una función expresiva de la comunicación, la verdad no es una función referencial sino que es un hecho comunicativo que se localiza en la función expresiva de la comunicación. Los grandes problemas deben de ser retrotraídos al uso cotidiano del lenguaje para de esa formación disolverlos. Conclusión: la verdad es algo expresivo. Propiamente hablando no es una teoría filosófica, es una antiteoría.

Las teorías de la verdad como coherencia sintáctica. No es coherentismo, este no es solo sintáctico sino también semántico. Procede del formalismo de Hilbert. Axiomatización. La verdad es un sistema axiomático que consiste en relaciones sintácticas. Por algún motivo Mariano hace referencia a los tres mundos de Popper.

Tª constructivista: dentro de ella lo fundamental son los conceptos. Los sujetos construyen estructuras conceptuales y los conceptos con los que construyen esas estructuras también son construidos. Construimos conceptos que tienen autonomía y exigencias propias. No se puede hacer con ellos lo que queramos. La verdad sería una symploké real, no ficticia. Una estructura de conceptos que es una estructura real, no una estructura ficticia aparente.

Cuando se trata de una pseudoconstrucción estamos ante falsedad. En estructura real aparece la verdad. El signo o criterio de verdad que indica cuando hemos llegad a la misma es la coherencia. Una estructura es verdadera cuando es posible llegar a ella desde otras estructuras. El criterio de la verdad sólo podría ser un criterio relativo porque en un sistema es imposible determinar la verdad de todos los teoremas. El criterio de verdad, por tanto, no es absoluto. Ocurrirá que podremos determinar si una construcción conceptual es verdadera, pero siempre habrá algunas que nos dejen en la indecisión.

3. JUSTIFICACIÓN

 

-Powerpoints

 

3.1. Razones para creer:

¿Por qué S cree que p?

a) Génesis biográfico-histórica de la creencia.

b) Motivos de S (la cuestión psicológica).

c) Razones que tiene  S para considerar que p existe (relación de la creencia en cuestión con otras creencias y su contenido). (Teoría del conocimiento).

Ejemplo: por qué creía Platón en la inmortalidad del alma. Los tres aspectos explicativos serían compatibles. El problema principal: la relación entre la explicación por motivos y la explicación por razones. (La creencia como asunto del deseo o la voluntad o como asunto de la razón).

-Razones. Justificación.

«Razón de la creencia de S en p es lo que hace para S que “p” sea verdadera o más o menos probable». «Razón es lo que ‘amarra’ la proposición creída a la realidad» (Menón). Desde el punto de vista de Villoro, las “razones” nos garantizan que nuestra acción en el mundo será acertada (y al parecer sólo podría haber una explicación realista de nuestro acierto).

à La razón es todo lo que justifica para un sujeto la verdad o la probabilidad de su creencia. “Razón” y “justificación” son conceptos que van ligados, el uno remite al otro: justificar una creencia es aceptar razones para ella (por ejemplo, adoptar otra creencia que haría verdadera a la primera).

-Hay de hecho creencias espontáneas, que aceptamos sin necesidad de justificarlas (en situaciones normales,  lo que percibimos, lo que recordamos; también creencias supuestas por otras sí justificadas).

à La justificación puede estar ausente en las creencias no reflexivas (también animales y niños pequeños). Toda creencia reflexiva requiere justificación o duda. Sólo con razones puedo creer reflexivamente que creo.

-Tenemos razones explícitas y razones implícitas para nuestras creencias. La mayoría son implícitas: no se hacen presentes a nuestra conciencia, pero se pueden aducir en el momento requerido.

A veces damos como razones implícitas de una creencia espontánea los procesos causales que la originaron. O bien las que tuvimos presentes cuando la adoptamos, y que luego olvidamos. O bien ciertos principios generales que aceptamos confusamente.

Para mantener una creencia podemos no tener razones explícitas. Pero toda creencia supone razones implícitas que se aducen si se pone en cuestión.

-Razones Básicas:

Las razones de una creencia son otras creenciasà O bien creencias que ya no se cuestionan, o bien razones que ya no son creencias (según que podamos o no podamos seguir dando razón). No creo en mis datos sensoriales, simplemente los constato, no son ni V ni F sino la captación de un estímulo.

Los axiomas y definiciones de un sistema formal serían otro ejemplo, una estipulación. Wittgenstein: no la evidencia sino la acción pone punto final a la justificación.

-Justificación: ¿conexión causal o lógica?

Que haya una conexión causal entre creencias no impide que haya una conexión lógica entre los objetos proposicionales de esas creencias.

Se ha pretendido reducir la justificación de una creencia a una relación causal entre ella y su objeto (Goldman). Pero las relaciones lógicas no se pueden confundir con relaciones causales.

à Las razones pueden ser causas de las creencias, la conexión entre sus objetos proposicionales es lógica. Así que la justificación puede interpretarse como relación causal o como relación lógica. (Ver lava causa y justifica mi creencia en la erupción del volcán; Que todos los humanos son mortales permite concluir que esta mujer morirá).

-La suficiencia de una razón para creer puede entenderse por tanto en dos sentidos, como proceso causal o como conexión lógica (grados de una creencia: de la certeza a la presunción).

Para aceptar una razón para creer el sujeto la ha de considerar concluyente, coherente y más o menos completa. Sólo entonces tendría una persona razones suficientes para creer. Si la creencia en p justifica para S la creencia en q, entonces S infiere ‘q’ de ‘p’. (A la relación de causalidad entre una razón y una creencia corresponde una relación de inferencia entre sus objetos proposicionales).

3.2. Motivos para creer

-Motivos: propósitos conscientes; pulsiones (necesidades). Cuando las razones de una creencia no parecen suficientes, resulta pertinente plantearse la cuestión de sus motivos.

Pero creer por razones y creer por motivos no se excluyen: no hay creencia sin alguna razón (incluso la religiosa, o la ideológica). Importancia del “estilo de pensar”.

-El deseo puede llevarme a buscar razones para una creencia, o bien refutaciones. Por ejemplo, el impulso a reducir la disonancia cognitiva (Festinger).

Pero los motivos no son causas directas de las creencias sino que explican la intromisión del deseo en la deliberación con vistas a la justificación o crítica de las mismas.

-Los grados de creencia no son diferencias de asentimiento a la proposición creída, la idea de Locke, sino los grados de probabilidad con que se presenta la creencia, la idea del cardenal Newman. Se trata la probabilidad de una propiedad de la proposición y no del sujeto que la cree: de la mera presunción a la certeza.

No podemos menos de creer en la proposición más probable (la que se basa en razones más potentes). Lo que está en nuestro poder es detener o proseguir el proceso de razonamiento.

-En cambio, la convicción tiene que ver con el papel de la creencia en nuestra vida y su función en la integración de nuestra personalidad. Nuestras convicciones básicas son verdades existenciales que exigen testimonio personal. La creencia es asunto tanto de la razón como del deseo o la voluntad.

-El pensamiento por deseo: justificación distorsionada por interés o conveniencia. Pero no se trata de que la creencia religiosa o la ideología no se apoyen en razones (de lo contrario no habría creencia). Revestir de objetividad el interés personal o de grupo.

-Las tres formas de explicar una creencia: Por razones. Por motivos. Por sus antecedentes psicológicos e históricos.

La primera forma nos ilumina la validez de la creencia, las otras dos tiene que ver con el por qué se cree. No se excluyen porque responden a intereses teóricos diferentes: las dos últimas se interesan por las creencias en cuanto hechos, psíquicos e históricos; la primera por las creencias en cuanto verdaderas o falsas.

-Apuntes de Paula

Se ha pretendido reducir la justificación de una creencia a una relación causal entre ella y su objeto (Goldman). Eb último término las creencias tienen una justificación causal. Pero, aunque la justificación es a veces causal, no puede decirse de ésta que sólo así sea. Unas creencias pueden ser causas de otras pero la conexión causal que hay entre ellas está compañada de una relación lógica entre sus contenidos. Las razones que esgrimimos para justificar nuestras creencias pueden funcionar tanto causalmente (creencias como actitudes disposicionales) como lógicamente (entre los contenidos de las creencias como proposiciones hay conexión lógica).

En la creencia es el sujeto el que se encarga de justificarla para sí. Pero considerar que una razón justifica una creencua que yo tengo significa que cuenta con razón suficiente. El tema acerca de cuándo una razón es fucificiente para que esté justificada se enlaza con la idea de que las creencias tienen grados, razones hay muchas. Las condiciones para aceptar como suficiente esta razón serían:

1. Que la misma sea concluyente.

2. Que sea coherente

3. Que sea más o menos completa. Resultado de una consideración mayor o menormente completa del asunto.

Hay grados de creencia. Una vez que creemos podemos hacerlo en diferente grado. Odemos creer presumiento que algo es verdadero o podemos llegar al extremo de la certeza.

Cuando una certeza es causal implica lógica. Correlación entre el aspecto causal de las creencias y el aspecto lógico. No  se pueden reducir, combinación.

Hemos hablado de razones ara creer, ahora hablemos de motivos. ¿Qué motivos llevan a una persona a mantener las creencias que mantiene? Los motivos se insertan en el campo irracional, no sólo como propósitos conscientes, sino también como lo que los freudianos llamaron impulsos o pulsiones. No se trata sólo de que haya razones que aporten una justificación, sino de que tenemos determinados motivos para creer. Nosotros creemos por razones y creemos por motivos, no existe la exclusión de uno de los factores. A los motivos como determinantes de qué voy a creer y qué no, sino que se entrometen en el proceso de deliberación cuando estamos intentando justificar nuestras creencias. Las creencias que no son demasiado queridas no son sometidas a una profunda deliberación, las desechamos fácilmente. Festinger y la disonancia cognitiva.

-Manual de Villoro

 

-¿Hay creencias sin razones?

No todas las creencias tienen razón (creencias irreflexivas). William James sostuvo la existencia de una “credibilidad espontánea”: cualquier objeto que no es contradicho es creído ipso facto y puesto como una realidad absoluta. La creencia está causada por el simple estímulo presente; no es menester suponer un acto expreso de asentimiento.

Puede haber creencias sin razones explícitas. Causas de las creencias son la percepción, la memoria, los procesos complejos de aprendizaje, etc, pero se puede tener una causa para creer sin tener una razón para ello (el bebé cree que el sonajero sonará, y el gato cree que el ratón saldrá corriendo, pero ninguno de ellos fundamenta esa creencia racionalmente).

Pero aunque puedo mantener muchas creencias en las que nunca he reflexionado, sin fundarlas en razones, en el momento en que ponga en cuestión cualquiera de ellas. La justificación podrá ser vaga o incompleta, pero si no satisface al sujeto, no habrá creencia.

Solo es pertinente preguntar por las razones que sustentan una creencia cuando sospechamos que esa creencia podría ser falsa. Es la duda la que siembra el camino de la justificación.

-Razones implícitas

Distinción entre razones explícitas e implícitas. Las primeras son aquellas que acompañan a una creencia cuando se reflexiona en ella y que se expresan al justificarla; las razones implícitas son aquellas que pueden darse en el momento en que una creencia se vuelve reflexiva, y que antes no estaban presentes aunque la creencia sí lo estuviera. La mayoría de las razones de nuestras creencias no se hacen presentes a la conciencia, pero pueden ser aducidas en el momento requerido. Las razones implícitas pueden ser de tres clases:

1. Los procesos causales que originaron la creencia: la percepción, el recuerdo, etc.

2. Las razones que tuvimos presentes al adquirir la creencia, pero que hemos olvidado, y por tanto han pasado a ser inconscientes.

3. Las razones que aceptamos confusamente y solo tratamos de aclararnos cuando las ponemos en duda.

A la hora de hacer explícita una razón implícita nos encontramos generalmente con dificultades; las justificaciones de una creencia pueden ser múltiples y de muy distinta índole; muchas se justifican en una compleja red de razones.

En resumen, para mantener una creencia podemos no tener razones explícitas, pero siempre hay razones implícitas que se aducen si se pone en cuestión la creencia; pero no hay creencia de la que no podamos dar razones, si se nos requiere.

Las razones que aducimos ante los demás pueden no ser las que realmente justifiquen la creencia ante nosotros.

-Razones básicas

Las razones de unas creencias son, a su vez, otras creencias, y este proceso de regresión continúa hasta que llegamos a unas creencias de las que ya no damos razones, o damos razones que no sean creencias. Estas se llaman razones básicas o últimas. Pueden ser de dos clases:

1. Creencias que no se ponen en cuestión: las damos por válidas por la inutilidad práctica de proseguir nuestro cuestionamiento indefinidamente. Se sigue dando por supuesto que hay razones para creer, pero se para la indagación.

2. Razones que no son creencias: por ejemplo, cuando la razón es un dato sensorial, esto es, una presencia. Pero no hay que confundir la sensorialidad con la creencia; la captación de un dato no es una creencia, porque no es un estado interno de disposición, sino la aprehensión de un estímulo. Así, puedo aceptar p sin razones cuando la razón para aceptar p sería justamente la presencia de p. Otro ejemplo es cuando la razón pertenece al conocimiento analítico (axiomas y definiciones).

En resumen: no hay creencias de las que no podamos dar razones. Estas razones pueden ser otras creencias, o razones últimas por cuya razón carece de sentido preguntar. Las razones básicas ya no son creencias; pueden ser la recepción de un estímulo (conocimiento empírico) o el establecimiento de condiciones para un lenguaje (conocimiento analítico).

-Justificación: ¿conexión causal o lógica?

Debemos preguntarnos ahora por la relación general de las razones con las causas de las creencias.

Si pregunto “¿por qué B?” y contesto “porque A”, el “porque” puede entenderse por lo menos de dos maneras:

1. Como una conexión causal: la existencia de A es condición inicial necesaria de la existencia de B, el hecho B es producido por el hecho A (entre otros). La conexión tiene lugar entre hechos.

2. Como una conexión lógica: la verdad de A es un antecedente lógico (entre otros) de la verdad de B. La conexión tiene lugar entre proposiciones.

Las razones bastan para explicar la existencia de un estado de creencia; por ello, son también las causas de la creencia. Las razones son a la vez dependientes del proceso causal y de proceso lógico. Las respuestas a la pregunta ¿la justificación es una relación causal, lógica o ambas? varían entre autores.

Las conclusiones a las que se llega son las siguientes: La explicación por razones suministra una explicación causal suficiente de la existencia de una creencia. La justificación puede interpretarse como una relación causal entre creencias. Las razones pueden ser causas de las creencias. Sin embargo, la conexión entre proposiciones no puede ser causal sino lógica. La justificación puede interpretarse como una relación lógica entre los objetos proposicionales de las creencias. Las razones tienen como objeto antecedentes lógicos de los objetos proposicionales de las creencias que explican.

-La suficiencia de las razones y la deliberación

¿Cuándo las razones son suficientes para creer? Una persona debe tener razones suficientes para pasar de la simple representación de una proposición a la creencia en ella.

La justificación puede verse desde dos puntos de vista: como un proceso causal entre razones y creencias y como una conexión lógica entre sus objetos proposicionales; asimismo, la suficiencia de las razones puede entenderse como una propiedad causal y como una propiedad lógica.

Razones suficientes para creer son las que suministran a S una garantía (más o menos segura) de que su estado de disposición a actuar está determinado por la realidad.

La deliberación es el estado de enfrentamiento entre las razones para creer y las razones para dudar, y es un proceso complicado. Justamente en el proceso de la deliberación es donde intervienen los motivos para creer. La deliberación comprende tres aspectos:

1. Pone a prueba las razones mediante su análisis, crítica, comprobación, etc.  Una primera condición de que las razones sean suficientes es que el sujeto las considere concluyentes.

2. Considera las razones aducidas, en relación con otras creencias previamente aceptadas por el sujeto. Otra condición para que las razones sean suficientes es que sean coherentes con el resto de creencias conscientes del sujeto.

3. El sujeto puede decidir si detiene o prosigue el proceso de deliberación. Para que las razones sean suficientes, se requiere que el sujeto las considere completas para inferir de ellas su creencia.

La suficiencia de las razones para creer no puede medirse por criterios ajenos a quien cree. Es el resultado de la deliberación personal de ese sujeto, en la que intervienen sus propios motivos.

Nos encontramos frente a 1) un proceso de deliberación y 2) una creencia (como estado de disposición). Las razones son suficientes cuando se da de hecho el paso de 1) a 2). Que S juzgue suficientes las razones p para creer q significa simplemente que S pasa a creer a después de considerar las razones p.

Y adoptar la creencia en p quiere decir determinar nuestra relación con el mundo por p.

-Justificación e inferencia

La justificación es una conexión causal y lógica: a la conexión causal entre razones y creencias correspondería una relación lógica entre los objetos proposicionales de esas creencias.

Los conceptos de razón suficiente y de justificación implican el concepto de inferencia. Llamamos justificación a una relación en que ciertas creencias se explican por otras, que se consideran sus razones suficientes; pero a la relación lógica correspondiente entre los objetos proposicionales de esas creencias, que se da al darse la justificación, la llamamos inferencia.

Así, diremos que la creencia que tiene S en q está justificada por su creencia en p y porque S infiere la proposición q de la proposición p. La inferencia, pues, es la conexión entre los objetos proposicionales que corresponde a la justificación entre las creencias.

5. MOTIVOS PARA CREER

-Motivos

Motivos de la acción no son solo propósitos conscientes, sino también el impulso de satisfacer necesidades inmediatas o de obtener ciertos estados de bienestar o de ausencia de tensión. Decir que Pablo fue a la reunión porque quería encontrarse con Amalia no impide decir que lo hizo por satisfacer su deseo de ser amado.

Por motivo se entiende todo aquello que mueve o indice a una persona a actuar de cierta manera para lograr un fin. Preguntar por el motivo de una acción es equivalente a preguntar el “para qué” de la misma.

Los motivos no tienen por qué ser conscientes. Habrá que distinguir entre los propósitos confesados, que elegimos voluntariamente y solemos llamar “razones prácticas”, y los impulsos, a menudo inconscientes, dirigidos a obtener un estado de satisfacción. Ambos serán llamados motivos, para distinguirlos de las razones.

Así pues, si S quiere q, y S tiene la creencia de que p conduce a q, S tenderá hacia q. ¿En qué sentido podemos decir que una creencia está motivada por un querer o un deseo?

Solo si las razones no bastan para explicar la creencia, requerimos de otra explicación; entonces postulamos motivos para explicar una creencia que las razones no sirvieron para explicar. La explicación por motivos solo es pertinente para quien dude de las razones de una creencia; solo ante la duda puede surgir la sospecha de que la creencia esté motivada por deseos o intereses.

-Motivos y razones

En las creencias reflexivas no podemos sostener que los motivos sustituyan a las razones. De hecho, desde el punto de vista del sujeto que cree, siempre hay razones; pues cuando duda de si las hay, empieza un proceso de deliberación en el que, si hay razones, se creerá, y si se consigue ver el motivo ulterior, la creencia cesará. Los motivos no pueden suplantar a las razones sin que cese la creencia.

Creer no es un acto de voluntad. Lo que tiene que ver con la voluntad del sujeto es decidir dar por suficientes las razones por las que creo, para así poder aceptar la creencia. Elegimos creer, no porque decidamos qué consideramos verdadero, sino porque decidimos acerca de los criterios válidos para aceptar una razón.

Sí que tendría sentido preguntar “¿Por qué es razón suficiente x para el sujeto?”, y al contestar esta pregunta, aducir motivos. Estos motivos no sustituyen las razones, sino que explican por qué motivo se han elegido esas razones.

-La astucia de la voluntad y la suficiencia de las razones

En ocasiones, mi deseo por justificar una creencia pone en marcha un proceso de razonamiento parcial que recoge argumentos a favor de esa creencia. Pero el deseo no puede imponerse directamente a las creencias: nadie puede obligarse a creer por puro deseo.

A lo más que llegaría sería a representar ante sí mismo que cree. Para obligarse a creer tiene que convencerse de que determinadas razones son suficientes para aceptar una creencia. Tiene entonces que hacer patente al entendimiento un proceso de inferencia. La voluntad, aun así, es astuta y puede intervenir en el proceso de deliberación de tres maneras:

1. Puede incitar el entendimiento a buscar o indagar razones a favor si se desea, o en caso contrario, estimular la crítica.

2. Puede dar más peso a las razones que coincidan con nuestro sistema de creencias que a las que lo contradigan.

3. Puede acelerar, retardar o interrumpir el proceso de deliberación, aun encontrando fallas, con tal de llegar a la conclusión que nos interesa.

Lo que el sujeto desea no es creer en una proposición, sino que la proposición sea verdadera. Lo que cumple mi deseo no es, pues, el hecho de que yo crea, sino un proceso de deliberación tal que logra tranquilizarme sobre la verdad de mi creencia.

Los motivos no pueden considerarse como causas directas de las creencias, explican las argucias con que la voluntad interviene en la justificación de las creencias.

-Los grados de “asentimiento” y la certeza

Una creencia puede variar desde la “certeza”, en la que no contemplamos la posibilidad de error, hasta una simple presunción. Tenemos que distinguir entre los grados de seguridad que pueden acompañar a la creencia, por una parte, y los grados de probabilidad con que se presenta, por la otra. Podemos llamar “convicción” a los primeros, y “certeza” a los segundos.

Los grados de convicción dependen de la importancia personal que concedemos a una creencia, mientras que los grados de certeza corresponden a la probabilidad de lo creído (propiedad de la proposición, no del sujeto).

Solo podemos creer o no creer una proposición más o menos probable, pero no creer más o menos una proposición. La “certeza” correspondería a la creencia en una proposición con máximo grado de probabilidad, la “presunción” a la creencia en una proposición con grados variables de probabilidad; pero en ambos casos, si creemos pasamos de la simple representación de la proposición a la disposición a orientar por ella nuestra conducta.

-Convicciones

La convicción está en relación con el papel que desempeña la creencia en nuestra vida, con la función que tiene en la integración de nuestra personalidad. La convicción se acompaña de una actitud afectiva favorable hacia el objeto de la creencia, mientras que otras creencias puedan dejarnos fríos. La convicción lleva a que sea casi automático el paso de creencia a acción.

La convicción depende más de la función que tiene para nosotros la creencia, que de la seguridad racional que la acompaña; corresponde a las creencias que nos importan vitalmente, las que satisfacen nuestros fines y dan sentido a nuestra existencia. La convicción depende pues de los motivos, no de las razones de nuestras creencias.

-Las tres formas de explicar una creencia (apartado resumen de todo lo anterior)

Las creencias se pueden explicar por razones, por motivos y por antecedentes.

Todo hombre cree por razones. Cuando éstas son suficientes, bastan para explicar la creencia. Solo quien las juzga insuficientes tiene que acudir a otras causas para explicarla. Busca entonces descubrir sus motivos o sus antecedentes.

Pero los motivos no eliminan las razones, solamente explican por qué alguien da por suficientes ciertas razones. La explicación de una creencia por razones supone pues una explicación del porqué (motivos) de la aceptación de unas determinadas razones.

Tanto razones como motivos pueden, a su vez, remitir a la investigación de los hechos psicológicos y sociales que los anteceden. Es el estudio de por qué un sujeto aduce ciertas razones y no otras.

Pero las explicaciones por antecedentes y motivos y la explicación por razones no pueden excluirse, porque responden a intereses teóricos diferentes. Las primeras responden al interés en las creencias como hechos psíquicos y sociales; la última, al interés por su verdad.

4. SABER

 

-Powerpoints

 

4.1. Condiciones que deben cumplir las razones de una creencia para que esta sea saber:

-Ser suficientes (concluyentes, completas y coherentes) para creer en sentido fuerte.

-Ser suficientes para garantizar la verdad de la creencia, con independencia del juicio de quien las sustenta. (Y el criterio seguro para ello es que sean suficientes para cualquier sujeto que las considere).

Pero no para cualquier sujeto posible, sino para cualquiera capaz de tener acceso y entender esas razones à Comunidades Epistémicas (acceso a la información, comprensión de los principios teóricos, mismo marco conceptual). Kepler y las órbitas elípticas de los planetas.

4.2. Saber frente a creer:

1] “A está cierto de que p” (aseverado por B) significa

a] A cree que p,

b] A tiene razones para creer que p y negar ahora la posibilidad de no p,

c] A juzga esas razones suficientes.

2] “A sabe que p” (aseverado por B) significa:

a] A cree que p,

b] A tiene razones para creer que p, y negar ahora la posibilidad de no p,

c] Esas razones son objetivamente suficientes. “Saber”: creer algo por razones objetivamente suficientes.

4.3. ¿Un contraejemplo cartesiano?

-En extrema posición solipsista, no estoy en situación de dudar de aquello de que estoy cierto: mi certeza es mi saber.

-Cuando Descartes duda de sus certezas como saber es que las mira desde el otro (genio maligno), que sabe que son falsas.

-Cuando Descartes prueba sus certezas como saber es que las mira desde el otro (Dios), que las garantiza en su suprema bondad.

4.4.

“Por ello, la única opción frente al escepticismo es aceptar que las razones para saber son relativas a una comunidad epistémica históricamente determinada. O no hay saber o todo saber está condicionado socialmente. La historicidad del saber es la única alternativa válida frente al escepticismo”

Asimismo, sólo se pueden admitir razones públicas. Quedan excluidas evidencias personales privadas incomunicables. De lo contrario, no habría posibilidad ninguna de saber (de justificación objetiva para una creencia).

4.5.

S tiene razones objetivamente suficientes para creer si y sólo si:

1] Sus razones son suficientes para S; y 2] S puede inferir que ningún sujeto de la comunidad epistémica pertinente tiene razones suplementarias que revoquen su creencia.

En muchos casos, y para propósitos prácticos, damos por buenas creencias razonables. E incluso el concepto de saber se puede presentar como un límite del de creencia razonable. Sin que ello quiera decir que podamos abandonar la distinción entre creencia (razonable) y saber.

4.6. Conclusión

S sabe que p si y sólo si:

1] S cree que p

2] S tiene razones objetivamente suficientes para creer que p

Las razones objetivamente suficientes atan la proposición a la realidad, y por ello garantizan que es verdadera (que nuestra creencia se halla determinada por la realidad, y que por tanto si nuestra acción se basa en la creencia en ella será exitosa).

 

-Mis apuntes

 

El uso del verbo saber es variado. En teoría del conocimiento, todos los usos del verbo saber son un conocimiento proposicional: saber + que + proposición (siendo proposición un enunciado con contenido referente a la realidad, como “sé que ella es Turcochipriota”).

Este estado mental se llama actitud intencional. Una proposición es algo que es aseverado por una frase que dice que algo ocurre, que algo es el caso. El conocimiento es un estado mental que garantiza que su contenido proposicional es real, cosa que no pasa con otros verbos (esperar, desear).

Requisitos básicos del conocimiento: para que se pueda decir que sé algo, se requiere que lo crea, que me adhiera a esa creencia y me comprometa con su verdad; en segundo lugar, la proposición en la que se cree debe ser verdadera, esto es, debe corresponder con la realidad. El conocimiento implica creencia y requiere verdad.

A veces se dan estos dos requisitos pero no hay conocimiento (un hombre apuesta por un caballo, cree que va a ganar y gana). Esto solo es casualidad. Conocer es un verbo de logro, porque conocer cuesta un esfuerzo, y consiste en evidencias y no en casualidades.

La epistemología y la teoría del conocimiento no se encargan de investigar la génesis u origen del conocimiento, sino su justificación o validez.

Existen conceptos epistémicos, es decir, propios del proceso y del fenómeno del conocimiento, entre los que se pueden citar: creencia, razón, validez, intención, verdad…

En Platón se ven dos enfoques sobre la creencia y el conocimiento. El presente en el Teeteto, que valida el conocimiento cuando está basado en buenas razones, y lo considera como una representación mental; y el presente en el Menón, que lo trata más como una guía para la acción, como la base de la acción.

El conocimiento expresa un hecho o situación en una proposición o enunciado.

Creer es: tener algo por verdadero sin estar seguro de ello; suponer, presumir o conjeturar sin contar con pruebas suficientes tener por cierto algo inexplicable; aceptar un hecho sin conflicto.

Saber implica creer, pero creer no implica saber. Todo saber necesita: una creencia en algo; que la creencia sea verdad, es decir, coincida con la realidad; tener razones para creer lo que se cree.

El conocimiento no es puramente intelectual, sino que orienta la práctica y la acción en el mundo. El conocer permite el surgimiento de la práctica correcta, tiene implicaciones éticas y morales. Así pues, el saber es una creencia verdadera justificada en razones que es también una guía acertada para la práctica.

La justificación, que es el dar razón de algo, amarra la proposición creída a la realidad. La justificación nos da razones para creer, y así proveen a la creencia un sustento racional que además enlaza lo creído con la realidad.

Las razones justifican la verdad o probabilidad de una creencia. El justificar implica inferir una proposición de otra para dar razón de una creencia.

Cualquier creencia se basa en otras creencias y las presupone, de ahí que las creencias se estructuren como sistemas de creencias.

El tema de este diálogo es la “episteme”, el saber. Saber qué es el saber es algo complejo y paradójico. En Grecia, la episteme era un saber técnico, como el del arquero. También usaban episteme como sinónimo de ciencia, un conocimiento fundamentado lógicamente: conocimiento de las cosas que discurren por pautas necesarias. En el Teeteto aparecen más significados para episteme, como conocimiento por familiaridad. No todos los saberes son científicos.

-Manual de Villoro

6. Creer y saber

-Distintos sentidos

G. Ryle distinguió dos modos distintos de “saber”:  1)Saber proposicional: “saber que…” menciona un hecho que puede ser verdadero o falso (“sé que la tierra está achatada por los polos”.  2)”Saber hacer”: no se refiere a una proposición que pueda ser falsada sino a una actividad compleja, ésta puede existir o no (“Sé conducir un coche”, “Sé cuidar a los niños”).

En el saber proposicional pueden darse hechos formales (sé que dos más dos son cuatro), empíricos (sé que él estuvo allí) y prescriptivos (sabe que no puede hacerlo) y estos funcionan como una especie de creencia (definición creencia Ortega) y funcionaría con el significado anterior de Platón: saber es tener una creencia verdadera y justificada.

Sin embargo este saber también puede darse en términos de no creencia y significaría “estar al tanto”, “haber aprehendido algo”, “percatarse” y que implican, más bien, una condición para creer.

Creer y saber en primera persona

-Diferencia entre creer y saber

Creer puede darse en dos sentidos diferentes: 1) Creer en sentido fuerte: creer en algo asegurando la verdad de lo que se cree, teniendo más razones para asegurar su verdad que para refutarla, siendo incompatible su contradicción. Sinónimo de “estar en lo cierto”, “estar seguro”. En este sentido, creer tiene la misma validez que saber  2) Creer en sentido débil o presunción: creer en algo albergando la posibilidad de que lo que creo pueda ser falso, teniendo posibilidades para afirmar lo que creo al igual que para negarlo. Ej.: “Creo que Juan está allí pero puedo estar equivocado”. Sinónimo de “supongo que”, “puede que”.

En la primera persona de indicativo del presente, creer en sentido fuerte tiene la misma validez que saber, ya que ambas significan “estar en lo cierto”.

Creer y saber en segunda y tercera persona

En segunda y tercera persona, “creer en sentido fuerte”, “saber” y “estar en lo cierto”, pueden dejar de tener el mismo significado. Ej.: Si A cree que p, A sabe que p y está seguro de que no p, pudiendo dar razones para afirmarlo. Sin embargo, B sabe que A cree que p, y sabe que A está en lo cierto, pero en realidad no sabe, y puede dar razones para hacer negar a A que p. Por tanto, B, distinguirá entre “creer” y “saber” respecto de A.

Llamaremos, de esta manera, Juicio de primer orden, a un juicio sobre p, y Juicio de segundo orden, a un juicio que se hace sobre un juicio sobre p.

En otro caso. Si B tiene una creencia diferente a la de A, solo cabría preguntar si A tiene razones objetivamente válidas. Tener una razón objetivamente válida es admitir que esa razón es suficiente para cualquier sujeto de razón que las considere, que tienen una validez objetiva. Así, la creencia será verdadera cuando existe el objeto o situación objetiva creídos. “Razones objetivamente suficientes” son las que garantizan que la creencia está efectivamente basada en la realidad y no en motivos subjetivos de quienes la creen. Esos motivos serán válidos para todos los sujetos de razón.

En los casos de segunda y tercera persona, la diferencia entre creer y saber, es que saber significa que se tienen razones objetivamente suficientes para creer en algo.

 

Vuelta a la primera persona

Así, para saber algo uno debe salir de sí; sus razones deben salir de sí y ser mostradas y, a su vez, aceptadas públicamente como objetivamente válidas. La diferencia entre “creer” y “saber” solo es pertinente justo cuando puedo distinguir entre los juicios de un sujeto acerca de sus razones y la validez objetiva de estas razones. Por ello la distinción es imposible en la primera persona del presente de indicativo pues en ella no puedo salir de mis propios estados mentales y referirme a un objeto con independencia de ellos.

7. Razones para saber

 

Comunidades epistémicas

Para que la creencia sea también saber, sus razones deben ser suficientes para creer en sentido fuerte, deben ser coherentes y deben poder ser compartidas por cualquier sujeto de razón. Pero para que los sujetos puedan compartirlas deben darse varias condiciones: las razones serán suficientes para aquellos que tengan acceso a los mismos datos de observación, a los mismos argumentos, interpretaciones y explicaciones teóricas y comparta los mimos supuestos ontológicos de que se parten.

Así se conformará el “sujeto epistémico pertinente” de la creencia S en tiempo p, ya que le son accesibles las mismas razones y no otras y se llamará “comunidad epistémica pertinente” al conjunto de sujetos epistémicos pertinentes para una misma creencia. El sujeto epistémico es un sujeto posible de conocimiento, empírico y enmarcado dentro de un cuadro histórico.

De esta manera, delimitamos el primer paso para que las razones de una creencia puedan ser objetivamente suficientes: la “condición de la intersubjetividad”, esto es, la necesidad de compartir esta razón dentro de la misma comunidad epistémica.

No estaría en condiciones un zapatero de cuestionar la teoría atómica de un físico ni este de cuestionar el resultado de un zapato; sin embargo, aun estando al margen ambos de ambas comunidades epistémicas, compartirían otra en que sí podrían decidir qué mejorar en la sociedad para que esta fuera más justa.

Todos estamos fuera de ciertas comunidades epistémicas a las cuales accedemos mediante la educación. La educación sería la herramienta para adecuar las sociedades epistémicas a la sociedad real para poder hacer llegar todo el saber humano posible a todos los hombres.

Todo sujeto epistémico lo es en la medida en que ciertas razones le son accesibles. Esta “accesibilidad” es histórica y social, no lógica. No existe una sociedad intersubjetiva “pura” sino sociedades determinadas por sus progresos tecnológicos, sociales e históricos capacitadas para juzgar cierto saber de su época. Si la comunidad epistémica la integran sujetos históricos, la objetividad  ¿puede depender de la intersubjetividad, del consenso?

Por intersubjetividad se entiende coincidencia de todos los individuos epistémicos posibles en la verdad de una creencia. Así, se convierte en garantía de verdad de un juicio y por tanto en criterio de objetividad dentro de la propia comunidad epistémica.

Por consenso se entiende una coincidencia elegida de todos los individuos en una determinada creencia, sea esta verdad o no.

Las comunidades epistémicas no son comunidades consensuales. Pero cuando la intersubjetividad se consensua en una determinada comunidad epistémica, el consenso sirve como modelo de esa intersubjetividad.

Así, vemos como muchas veces el consenso en determinada materia no se justifica en una creencia verdadera sino en una ideología, que se fundamenta en motivos, no en razones. La crítica de la ideología supone la anulación del consenso como criterio de objetividad. Esta crítica enfrenta la razón frente al consenso y provoca un pensamiento disruptivo consecuencia de todo progreso del conocimiento frente a su contrario, un pensamiento reiterativo empeñado en no progresar hacia la razón.

Razones incontrovertibles

Una razón es objetivamente suficiente siempre que lo sea para un sujeto epistémico y no haya ningún otro sujeto que pueda rebatirlo. De esta manera, es imposible saber las razones de todos los sujetos de una comunidad epistémica, pero sí podemos tener acceso a la totalidad de razones suficientes para una creencia.

Solo hay dos razones que imposibiliten la coincidencia entre dos sujetos en sus razones suficientes: 1) que un sujeto epistémico (B) ante una razón objetivamente suficiente de otro sujeto (A)  no pueda coincidir con él porque sus prejuicios sobre tal conocimiento se lo impiden 2) que el sujeto epistémico B dé nuevas razones ante las de A que muestren que A esté equivocado y que tan solo cree saber.

Estas nuevas razones que B impugna sobre A se llaman razones suplementarias, ya sean válidas o no y añaden una nueva condición necesaria (la cuarta) a la definición de saber: la incontrovertibilidad, es decir, para que un conjunto de razones sean objetivamente suficientes y justifiquen un saber es preciso que no haya otras razones que puedan revocarla.

La paradoja de la justificación objetiva

Ante la creencia de A sobre p, existen ilimitadas razones que refuten su creencia. Pero introducidos dentro de la comunidad epistémica, vemos que estas razones quedan limitadas por las condiciones sociales que determinan a la comunidad epistémica: nivel tecnológico, complejidad del saber heredado, marco conceptual básico.

Así, un sujeto tiene razón objetiva suficiente para creer en algo cuando él tiene la seguridad de que no existe ningún otro que revoque su creencia: a esto se le llama “paradoja de la justificación objetiva-subjetiva del saber”, porque el problema de la objetividad, en último término, descansaría en la posibilidad de que el sujeto sepa que sus razones no son suficientes.

Discriminar razones

  1. No podemos calificar una creencia de saber si no podemos rechazar los fundamentos necesarios que pueden ocurrírseles a los sujetos epistémicos de nuestra comunidad.
  2. Tampoco podemos asegurar nuestra creencia de saber si no hemos comprobado las alternativas teóricas de explicación e interpretación posibles de nuestra comunidad epistémica. No todas las alternativas, sólo las que sean estrictamente necesarias para asegurar nuestro saber.
  • · Pero las alternativas a considerar tienen un límite: el que establecen los supuestos conceptuales básicos de una comunidad histórica socialmente condicionada. Además, los datos que tienen que manejarse han de ser públicos: quedan relegados por tanto cualquier tipo de dato incomunicable o inaccesible (éxtasis de Santa Teresa). Por ello, la única alternativa que queda es aceptar que las razones para saber son relativas a una comunidad epistémica e históricamente determinada y que puedan manejar todos los integrantes de dicha comunidad

 

Usos de “saber” para fines prácticos

No nos es posible en nuestra vida diaria comprobar la veracidad de nuestra percepción siempre que observamos algo o detenernos a examinar y escudriñar los testimonios de los demás al relacionarme. Lo acertado es que dé por objetivamente suficientes, aunque no lo sean en realidad, las escasas razones en que se basa mi creencia para asegurar mis prácticas. Lo importante es determinar la situación dependiendo de en qué circunstancia nos encontremos (Si en Muertilandia 9/10 personas son asesinos las examinaremos más que si estamos en Chupilandia).

Si quiero asegurarme de ello en experiencias más duraderas la justificación es mayor, de acuerdo con que el fin de nuestra acción esté encaminada más o menos al éxito.

 

Razones incontrovertibles de la ciencia

Desde la obra de Kuhn sobre las revoluciones científicas (1962), se ha dejado vislumbrar una grave crisis en la doctrina tradicional que convertía al saber científico en un saber objetivo fundado en razones demostradas.

A la hora de establecer una teoría científica las razones suplementarias en contra que la puedan rechazar por vislumbrar un gran problema científico siempre son innecesarias a no ser que se maneje una teoría superior que pueda explicar a la anterior y que consiga rebasarla. ¿por qué este estado de incuestionabilidad de la ciencia? Se ha hecho preciso mantener la justificación objetiva del saber científico ante la imposibilidad de soportar el vacío de creencias válidas y renunciar al ideal de consistencia racional e incontrovertible de la ciencia.

Pero este estado de impunidad de la ciencia debe ser cuestionado. Si la ciencia persigue la verdad, la consistencia de sus teorías en el saber científico debe verse como un problema a resolver y volver la cara a la ciencia como un saber incompleto.

 

Análisis de saber

Conclusión de “saber”

Un sujeto A sabe p si y solo si: 1)A cree que p y 2)A tiene las suficientes razones objetivas para creer que p (La objetividad se define dentro de la comunidad epistémica).

EL ESCEPTICISMO

 

-Powerpoints

 

1. INTRODUCCIÓN

-La importancia del escepticismo para la Epistemología.

-Mi situación epistémica es tal que estoy justificado en creer que la nieve es blanca, en descreer que la hierba es azul y en suspender el juicio respecto a que en la Vía Láctea hay un número par de estrellas.

-La suspensión del juicio me compromete con que los datos disponibles no favorecen ni la afirmación ni la negación de la proposición (no es simple indiferencia). Para el escéptico, la actitud justificada respecto del dominio X es la suspensión del juicio.

-Habría un sano escepticismo de sentido común. Como tesis filosófica el escepticismo es mucho más amplio y radical.

2. ESCEPTICISMO, CARTESIANO y PIRRÓNICO:

(-Proposiciones: ordinarias / epistémicas.)

-Escepticismo cartesiano: para casi todas las proposiciones ordinarias la actitud justificada es la suspensión del juicio, porque la única actitud justificada respecto de las proposiciones epistémicas es la de descreerlas. Como no sabemos nada, debemos suspender el juicio respecto de las proposiciones ordinarias.

-Escepticismo pirrónico: se extiende el escepticismo a las proposiciones epistémicas.

-El interés del escept. Filosófico radica en los argumentos que se puedan dar a su favor.

3. EL ARGUMENTO ESCÉPTICO CARTESIANO:

-(Meditaciones I: No sabemos lo que creemos saber del mundo externo). (Escenario Escéptico: la situación para S es indistinguible de una situación en donde p es verdadera, pero p es falsa).

1. Si sé que o es verdadera, entonces sé que GM es falsa.

2. No sé que GM es falsa.

Por lo tanto,

3. No sé que o es verdadera.

Por lo tanto,

4. Debo suspender el juicio con respecto a o.

(-Ir contra la primera premisa sería objetar el principio de clausura)

-Con la segunda premisa las intuiciones se reparten, pero sólo sería válida con una doctrina infalibilista de la justificación.

-El contextualismo como respuesta al escepticismo cartesiano:

Se parte de que unos encuentran la premisa 2 verdadera, y otros falsa, pero intuitivamente. (No hay argumentos que la apoyen). Para el contextualista la oración “S sabe que p” expresaría proposiciones diferentes según el contexto (ordinario o filosófico). La segunda premisa es verdadera en contextos filosóficos y falsa en contextos cotidianos.

4. EL ESCEPTICISMO PIRRÓNICO

-Pirrón de Elis (370 a. C.)à Sexto Empírico (siglo II d. C.)

-Actitud práctica respecto de la duda: la ataraxia como objetivo. Inquietud  / confusión de las interminables disputas filosóficas. Para cada tesis habría argumentos que apoyaban la tesis contraria

Isosteneia (equivalencia de razones) à Ataraxia. (Argumentos convincentes o persuasivos / buenos argumentos).

-Los tres modos de Agripa contra el “dogmático”: dogmatismo; circularidad; regreso al infinito. La conclusión de los tres sería la suspensión del juicio con respecto a cualquier proposición. Es decir, la conclusión sería que no hay creencias justificadas.

5. REACCIONES DE LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

5.1. El fundamentismo: hay creencias básicas (están justificadas pero no en virtud de estar relacionadas con otras creencias). Es la respuesta al modo de dogmatismo.

-¿Cómo están justificadas las creencias básicas? Muchos responden, tratándose de creencias empíricas, que por la experiencia. Pero, ¿en virtud de qué las experiencias justifican creencias? La respuesta puede ser primitivista o no primitivista, y en el segundo caso, internista o externista.

5.2. El infinitismo: las creencias pueden estar justificadas por pertenecer a cadenas inferenciales infinitas. Pero nadie tiene un número infinito de creencias.

5.3. El coherentismo: Los que están justificados en sentido básico son los sistemas de creencias, no las creencias individuales. La justificación es una cuestión simétrica y holística. El sistema de creencias S1 está mejor justificado que el sistema de creencias S2 si y sólo si S1 tiene un grado mayor de coherencia interna que S2. La objeción del aislamiento: la intuición de que la experiencia cumple un papel muy importante en la justificación de las creencias. Creencias justificadas pero desconectadas de la experiencia.

5.4. El “postulacionismo”: las cadenas inferenciales deben comenzar con creencias de las que no cabe decir ni que están justificadas ni que no lo están. Postulados que hay que creer sin justificación. (Wittgenstein de Sobre la certeza; Ortega de Ideas y creencias). Los postulados son o bien proposiciones relativas a una cultura y una época, o bien proposiciones sin las que sería imposible la práctica de la justificación epistémica. Respuesta del escéptico.

-Apuntes Paula

La importancia del escepticismo más que los argumentos en sí mismos es que el interés de los argumentos escépticos ha motivado el desarrollo de la teoría del conocimiento.

Escepticismo pirrónico: lo que aporta el escepticismo antigua afecta al tema de la justificación. Dice que nos es posible justificar nuestras creerncias. Se recomienta la susensión del jucio. No hay posibilidad ninguna de justificar adecuadamente porque la creencia no es una mera actitud de indiferencia o una falta de compromismo, sino porque viene a ser una actitud comprometida con que no tenemos razones ni a favor ni en contra. La diferencia entre el pirronismo y el escepticismo cartesiano es que en la primera hay una meta práctica dirigida hacia la ética. La confusión surge de la isosteneia, la equivalencia de las razones. Hay que disolver la isosteneia, sólo suspendiendo el juicio es esto posible.

Trilema de Agripa recoge tres modos pirrónicos para socavar la posibilidad de justificar una creencia –contra el dogmático.

1. El modo de dogmatismo. El dogmático se calla, no justifica su creencia (a modo de creencia básica), si no hay justificación, la actitud más adecuada es la suspensión del juicio.

2. El modo de circularidad. P1-P2. O bien p2 justifica a p1 o bien es una proposición distinta. Si p2=p1 el escéptico suspenderá del nuevo el juicio, si p2 no es igual a p1 el escéptico exigirá nuevas razones y así hasta el infinito.

3. El modo de regreso al infinito.

LA EPISTEMOLOGÍA, NATURALIZADA

 

-Apuntes Iñaki

 

La teoría del origen trófico del conocimiento, que propone que el conocimiento es un hecho biológico y orgánico y es tan natural como el sudor, ya propuesta desde Aristóteles, permite una depuración cartesiana a los conocimientos de la biología contemporánea.

El ser orgánico, no nace morfológicamente terminado, sino que tiene un desarrollo de sus proporciones que le conlleva a su crecimiento y posterior disipación. El ser orgánico nace, se alimenta, se desarrolla, se reproduce y muere. Como individuo, la nutrición es la parte más importante. La materia necesita, en tanto que viviente, reponerse de su desgaste (catabolismo, es decir, desgaste), para poder poner al cuerpo en acción (anabolismo, es decir, reposición). En cuanto a especie, es la reproducción lo más importante, ya que permite preservar la vida de la misma.

Percibe que hay dos formas de nutrirse y a partir de ello clasifica los seres:

-Vegetativos: estacionarios; encuentran su alimento allí donde se encuentren y por tanto no necesitan desplazarse para alimentarse. Los contemporáneos los llamamos autótrofos, es decir, que  mediante la asimilación de materiales inorgánicos medioambientales (agua, nitrógeno, CO2 atmósfera) tienen la capacidad estológica de, con el auxilio de la luz y el calor, transformarlos en proteínas vivientes y eso les hace ser autónomos, causa por la cual no necesitan trasladarse para obtener alimento e impide que se desarrolle su actividad cognoscitiva.

-Sensomotores: que hoy llamaríamos seres heterótrofos, son incapaces de sintetizar sustancias macromoleculares a través de elementos inorgánicos y necesitan ingerir proteínas. Los alimentos se encuentran a distancia de su cuerpo y eso provoca que se dé un movimiento traslaticio a la par que orientar su propio cuerpo hacia el alimento y, es en este movimiento, donde lugar la actividad cognoscitiva, orientada a guiar el movimiento del cuerpo. El conocimiento surge porque los seres sensomotores o heterótrofos deben trasladarse para encontrar el alimento y esta actividad conlleva una intencionalidad.

Los seres sensomotores se mueven o avanzan, en mayor o menor medida, en su mundo entorno mediante acciones circulares. Por ello, toda acción es una acción circular que cierra siempre relativamente y está dada siempre en distancias, en movimientos traslaticios y este es el principio de discernimiento radical de la vida. Estos organismos pueden sortear distancias, es decir, eludir una posible trayectoria para sustituirla por otra y en eso consiste precisamente vivir, en que los organismos pueden concertarse, intersustituirse y variar la trayectoria.
Toda morfología orgánica se explica en función de su acción: una acción siempre circular a su mundo entorno, un marco de acción a la altura de su morfología.
Alma es un modo de actuar de la materia natural que implica el sorteo de distancias y esta se da tanto a la escala fisiológica como a la escala conductual.
En el caso de las conductuales el sorteo de las distancias se da con la capacidad de poder evacuar o abstraer esta continuidad espacial sin perjuicio de que ésta siga continuamente dándose y se realiza con un fin, para alcanzar un logro mediante una acción transformadora del medio, cognoscitivamente presente, y que está apetecido y querido en el curso mismo de la acción. Existe, por lo tanto, una teleología, una finalidad, una intención (intención en la que ya había caído en la cuenta Brentano, para quien la intención suponía una “apertura a”: la conciencia es siempre conciencia de algo) intención que se forja en la acción consiste en elegir, de entre una pluralidad, una alternativa.. Los fines se forjan y se renuevan mediante la propia acción.

Resumen:

Todo organismo sensorial y motor es un centro activo de apertura a sus alrededores, a su mundo entorno. Esta apertura es activa, variante y siempre potencialmente novedosa, es un “welt”, un mundo entorno que afecta a sus cuerpos. Todo organismo viviente es centro activo de apertura cognoscitiva, apetitiva, volitiva, desiderativa a sus mundos entorno. Centro activo “de” (mediante la acción) y por eso “a”. Es activo porque abre márgenes a su mundo entorno por lo cual es una actividad circunscrita y circular a su mundo entorno, pero nunca cerrada. (ejemplo de la rana de la obra ¿Qué es ciencia? de G. Bueno: “no podéis imaginaros qué es el mundo; con deciros que termina en los márgenes del huerto del cura…”). Todo ser viviente no está enclaustrado sino circunscrito y si modifica esta circunscripción es para desarrollarla de alguna manera. Hay en esto una diferencia del ser humano respecto de los demás seres, pues la apertura del ser humano consiste en la apertura de la totalidad universal de lo real.

Las tres teorías evolutivas de la historia son un esfuerzo para intentar dar una explicación a la transformación de los seres.

Jean Baptiste Lamarck, cuyas dos bases se asientan en:

1. La ley del uso y el desuso (el uso desarrolla, el desuso atrofia). Esta ley viene a explicar cómo la formación de las morfologías orgánicas son el resultado del uso activo y esforzado de la estructura orgánica. La vida es una pujanza transformable y plástica de la estructura del propio organismo.

2. Herencia de las variaciones morfológicas funcionalmente adquiridas por el uso y el desuso de las estructuras orgánica (a esta característica llama Lamarck “circunstancias de habitación”).

Carl Darwin

Afirma la variación al azar: a medida de los años se van produciendo diferencias alternativas a las que los organismos deben adaptarse. Darwin da con la teoría de la herencia adecuada pero es insuficiente porque reduce la eficacia adaptativa a la eficacia reproductora dejando de lado la idea de transformación mediante la acción: omitiendo la intención, la conducta y la selección activa, creando una mera teoría tautológica que no llega a comprender lo que ocurre entre medias: la ontogenia.

¿Cómo incorporamos la idea transformación mediante la acción de Lamarck a la Teoría de la Herencia Darwin?

Mediante Baldwin (filósofo, psicólogo y biólogo) y la Teoría de la selección orgánica: Baldwin afirma que no hay organismo sin margen de selección mediante su acción, de las condiciones ambientales a las que están expuestos (lo que llama “acomodación”), recuperando el sentido último que quería salvar Lamarck con la Teoría de la herencia de Darwin.

La apertura del ser humano, consiste en la apertura de la totalidad universal de lo real. Esa apertura, a la vez de ser una apertura “a”, debe ser una apertura “de”, es decir, una apertura constructivista y operatoria que haga cambiar también la morfología del propio cuerpo para poder llegar a ella. En lenguaje aristotélico sería ese alma la que es capaz de lograr esa apertura a la totalidad universal de lo real pero no sin tener un cuerpo que está a la altura de la apertura, rompiendo en este punto con toda la metafísica que solo piensa posible esa apertura de una manera ontológica dejando ajeno al cuerpo.

Los organismos conductuales que además fabrican objetos, soportan un tipo de relaciones sociales que se aguantan mediante la estructura triposicional. La estructura triposicional consiste en el acto de dos individuos que están copresentes en el espacio, cuentan con las operaciones de un tercero que no está presente en el acto para poder continuar con las operaciones. Los dos individuos copresentes conocen la existencia del tercero ausente porque ambos han recorrido geográficamente la tercera posición, y solo se puede contar con ella representándola mediante el lenguaje: estos organismos deben estar equipados con una estructura fonológica y sintáctica y los tres compuestos de esta sintaxis residen en los tres pronombres personales: yo, tú, él y en la manera de explicar las formas geográficas: aquí, ahí, allí. Esta presencia de un tercero puede ser representada por cualquier cuerpo y conlleva se convierta en una figura continuamente recurrente.

-Mis apuntes

 

El alma son funciones.

El conocimiento es un hecho biológico característico de los organismos heterótrofos.

El origen del conocimiento es trófico, la forma de alimentación de determinados seres vivos (heterótrofos) es la que crea el conocimiento. El conocimiento es un hecho biológico, funcional; es una función viviente de algunos organismos.

Aristóteles cambia la manera de pensar el alma, de una noción religiosa/metafísica a un contexto orgánico, dependiente de los seres físicos. Aristóteles permite una depuración cartesiana a los propios conocimientos de la biología de nuestros días.

Aristóteles percibe que hay dos formas distintas de nutrirse, y en virtud de ellas se clasifican los dos grandes tipos de seres vivientes: autótrofos (vegetativos) y heterótrofos (sensorio-motores). Estos últimos deben servirse del conocimiento para alimentarse.

Las distancias existen porque la comida deja de encontrarse en el propio organismo y se encuentra en otro lugar. Esa es la distancia física, que luego abstraerán los fenomenólogos.

“Todo ser que posee alma debe poseer alma nutritiva”. Un ser producido por generación tiene necesariamente desarrollo, crecimiento y corrupción.

Metabolismo: restauración de los productos bioquímicos que pierden las células al desarrollar funciones.

Los organismos autótrofos son autónomos, porque solo con tener contacto con elementos inorgánicos, tienen la capacidad histológica de transformar esos elementos inorgánicos en elementos orgánicos.

Los heterótrofos no son capaces de esta conversión, no sintetizamos proteínas, sino que necesitamos ingerir las sustancias orgánicas, es decir, meternos por un agujero organismos a su vez vivos. De esto se puede deducir que si no hubiera distancia, la depredación no daría tiempo a la reproducción: el equilibrio ecológico solo se mantiene si en la cadena trófica existen distancias. Todo organismo heterótrofo necesita dos morfologías esenciales: órganos de movimiento y sistemas digestivos. No hay animal que no tenga ninguna de estas dos morfología esenciales. Los órganos se forman en función de su función.

Surgirá el conocimiento allá donde las funciones morfofisionómicas de los organismos lo hagan necesario. Allí donde haya una proporción crítica entre la lejanía y el tamaño del objeto a ingerir o la geografía obstaculice el acceso a los productos alimenticios, será necesario un conocimiento del entorno. El conocimiento es encarnado.

Se conoce en cuanto que se hace y según lo que se hace, la raíz del conocimiento es la acción y nunca podrá desprenderse de ella. Tanto en su génesis como es un estructura, la acción es la condición del conocimiento, también en el caso humano, aunque con mayor complejidad.

[Apuntes de teoría del conocimiento para la clase de Mariano Rodríguez].

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