1º de Grado·2º de grado·Descartes·Martínez Marzoa

Descartes en la Historia de la Filosofía de Martínez Marzoa

LA CERTEZA

Lo primero en Descartes es preguntarse en qué consiste la legitimidad de afirmar algo, esto es, cuándo, por qué, bajo qué condiciones, estamos legitimados para decir que algo es algo. Respuesta: la legitimidad consiste en la certeza, y esta es la indubitabilidad. Esta indubitabilidad, Descartes solo la encuentra en la aritmética y la geometría. Por ejemplo, que dos más dos sean cuatro, es tan riguroso en sueño como en vigilia.

La matemática no debe nada a la experiencia. la matemática es del entendimiento, esto es, del proceder puro de la mente según su propia ley. Por ello, respecto a la experiencia cabe dudar, pero respecto a las matemáticas, dado que funcionan por leyes del entendimiento, no se puede dudar. Para referirse a esta incapacidad de dudar de los conocimientos geométricos y aritméticos, Descartes usa el término intuición.

¿Cuáles son las características de ese conocimiento de lo verdadero? La claridad y la distinción. Claridad quiere decir que la cosa es “presente y manifiesta”, y distinción, que está delimitada con respecto a las demás cosas. El criterio de la claridad y la distinción no quiere decir que lo que yo percibo clara y distintamente tenga entidad extramental; significa sólo que lo que yo percibo clara y distintamente es así, tal y como lo percibo.

Para remitir todo conocimiento a la certeza, Descartes somete todo a la prueba de la duda, a través de la duda metódica. Lo primero que sucumbe a la duda es lo empírico y lo sensible. Quedan en pie las matemáticas, pero ¿qué son las matemáticas? ¿Qué hace posible ese carácter no empírico y, por lo tanto, la certeza?

Descartes dice que el tema de la matemática en sentido amplísimo es el orden y la medida. El orden y la medida constituyen una ley a priori de la mente; todo lo presente a la mente aparece en el horizonte de orden y medida; por ello, en todo tienen que ser expresamente reconocibles una medida y un orden. Descartes concibe todo lo corpóreo como reductible a una magnitud, y la magnitud como suma de unidades. Para Descartes toda magnitud es adecuadamente representable por la magnitud espacial, por la extensión.

Lo matemático, en el sentido en que lo ha definido Descartes, es lo claro y distinto, lo cierto. Es claro porque se nos aparece evidentemente, sin lugar a dudas, mientras que lo empírico se nos aparece de modo cambiante y siempre sospechoso de error; es distinto porque eso que se nos aparece sin lugar a dudas está perfectamente definido; y ¿por qué está perfectamente definido?; precisamente porque el espíritu asiste a su definición, a su determinación, a su construcción; lo matemático no solo lo vemos como hecho, sino que se construye en la mente misma; en cambio, lo empírico solo nos lo encontramos como hecho, no podemos construirlo, por lo tanto no vemos qué es.

INTUICIÓN Y DEDUCCIÓN

La construcción en la mente es para Descartes el ser mismo de las cosas, es en esa construcción en donde se da el orden de dependencia esencial de unas cosas con respecto a otras.

La deducción en sentido estricto procede de lo absoluto a lo relativo; el orden de la deducción tiene lugar en el proceder de la mente, pero es, para Descartes, el orden del ser mismo, porque el ser mismo consiste en el proceder seguro de la mente, en la certeza. Aun así, el orden del ser no coincide con el orden de la investigación; la investigación se encuentra no con principios, sino con hechos que hay que explicar, es decir: con algo de lo que hay que buscar los principios y las causas.

Lo que, para Descartes, trata de explicar la ciencia es precisamente lo empírico; pero “explicar” es precisamente reducir la complejidad en principio indefinida del hecho sensible a combinación de aquellas naturalezas simples, que por sí mismas son siempre ya conocidas, es decir: en reducir a algo que, por no ser en absoluto empírico, posee aquella certeza que es incompatible con la confusión y la variabilidad de la experiencia.

El conocimiento de la verdadera naturaleza de lo empírico sería la Física. La matemática es el sistema de condiciones puras, la constitución de aquellas naturalezas simples y evidentes por sí mismas. Y las leyes fundamentales de la Física no son otra cosa que la expresión detallada del postulado de que todo lo empírico ha de poder ser reducido a combinaciones de esas naturalezas simples.

EXTENSIÓN Y PENSAMIENTO

Si nos atenemos a la pura noción de método, a la noción del ser como la legitimidad del enunciar y de éste como certeza, podríamos decir que lo corpóreo (extenso) es lo ente, y que lo otro (el puro entendimiento) no es algo ente, sino aquello en lo que consiste el ser de todo ente.

Por más que quisiéramos admitir que todo lo que yo pienso es corpóreo, que es todo extensión, hay al menos una cosa que también pienso y que no es en absoluto extensa, y esa “cosa” es precisamente que yo pienso todo eso que pienso.

La percepción clara y distinta tiene lugar cuando el pensamiento actúa, no cuando padece, porque la percepción clara y distinta es aquella que es construcción en el entendimiento.

Lo que pertenece a la médula misma del pensamiento de Descartes es el postulado de que todo lo que es corpóreo es precisamente y puramente corpóreo (extenso), mientras que la res cogitans es perfectamente independiente de todo lo corpóreo.

EL “COGITO” Y LAS IDEAS

Recordemos que, esta certeza que plantea la matemática, no es una verdad en términos de correspondencia con lo extramental, sino que son verdades absolutamente necesarias para la mente y en la mente.

Descartes, con su duda metódica, no disminuye en nada el contenido de lo real; porque todo lo que pensamos está en nuestro pensamiento, y, como presente en el pensamiento, resiste absolutamente a la duda, es decir, existen en cuanto que contenido del pensamiento. Lo ente ha quedado reducido a la mente, pero esta reducción no afecta al contenido de lo ente (que sigue siendo el mismo que antes), sino al sentido de ser; es el ser el que consiste en el proceder de la mente.

Descartes llama “pensar” y “pensamiento” (cogitare y cogitatio) a “todo lo que ocurre en nosotros de tal modo que lo percibimos inmediatamente por nosotros mismos; por eso no sólo entender, querer, imaginar, sino también sentir, es aquí lo mismo que pensar”. Así, lo ente no es en principio otra cosa que lo presente en el pensamiento, la forma, el contenido de cada uno de nuestros pensamientos; a esto Descartes lo llama idea.

[Apuntes tomados del libro Historia de la Filosofía de Felipe Martínez Marzoa, ed. Siglo XXI].

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