2º de grado·Kant

Estudio introductorio a Kant, por Francisco Larroyo

CRITICISMO

Kant se educa dentro de la filosofía de la Ilustración, y se convierte en el fundador de una nueva época de la filosofía, la filosofía del criticismo.

La razón humana exhibe su capacidad en sus creaciones y sus conquistas, pero no lo puede todo, como creyera el optimismo racionalista. La crítica filosófica, justamente, es el intento de la razón para conocerse a sí misma, a la vista de sus realizaciones. La crítica es el tribunal que habilita a la razón en sus pretensiones legítimas, y la condena en las que no tienen fundamento. La tarea de la crítica es doble: negativa, en cuanto limita el uso de la razón; positiva, en la medida en que, dentro de sus límites, garantiza el uso válido de sus posibilidades.

La conciencia humana no es receptiva. Al contrario, opera activamente mediante ciertas formas o leyes. Estas leyes son puestas por el entendimiento en el acto de conocer, y son denominadas formas a priori. Lo a priori en Kant no significa antes de la experiencia (esta es la concepción racionalista, con su mundo supuesto de ideas innatas); las formas a priori no constituyen una realidad aparte del conocimiento; son únicamente las condiciones de toda experiencia posible. Lo a priori como forma no está en el aire; sólo existe en la experiencia concreta, es inmanente a ella.

El primer resultado de la crítica muestra que todo saber de lo real, es saber condicionado, condicionado a las formas a priori. Lo que sea en sí la realidad, no es posible conocerlo por vía de la experiencia. Al hablar de cosas en sí, por tanto, no hablamos de las cosas que aparecen (fenómenos), sino de algo que solo puede ser imaginado (nóumenos).

Kant rechaza toda metafísica dogmática. En su lugar propone una metafísica crítica, que ha de limitarse a investigar justamente el sistema de las formas a priori de la experiencia. El método para descubrir estas formas se llama trascendental, en virtud de que, partiendo de la experiencia dada, se eleva (trasciende) a las dichas formas que hacen posible la experiencia.

LA CRÍTICA DE LA CIENCIA

Las ciencias se componen de juicios. Estos son enunciados sobre algo. Los juicios son analíticos o sintéticos. Es juicio analítico aquel cuyo predicado se encuentra contenido en el concepto del sujeto, y por lo tanto, no añade información. Juicio sintético, en cambio, es aquel cuyo predicado no puede considerarse a modo de una nota esencial e inseparable del sujeto; aquel, pues, en donde lo que se afirma o niega del sujeto es posible, pero no necesario.

La filosofía tradicional creyó que los juicios analíticos son, todos ellos, a priori, ello es, independientes de la experiencia, y que todos los juicios sintéticos son a posteriori, es decir, fundados en la experiencia. Pero no ocurre así, argumenta Kant. Los juicios de la matemática, por ejemplo, son juicios sintéticos, y, sin embargo, no se fundan en la experiencia. El juicio 7 + 5 = 12 es un juicio sintético a priori.

El problema consiste en averiguar en qué se funda la validez de estos juicios sintéticos a priori. Kant contesta mostrando que el espacio y el tiempo no son cualidades empíricas de las cosas, sino que, al contrario, gracias al espacio y al tiempo, que son formas puras de la intuición, es posible la representación espacial y numérica de las cosas.

El espacio no es un concepto extraído de los hechos de la experiencia externa como pensaban los empiristas ingleses, sino que, a la inversa, solo por él es posible dicha experiencia. Todo objeto externo posee espacio. El espacio es una representación necesaria a priori, una condición de la experiencia. No es, además, ningún concepto, sino intuición pura.

El espacio y el tiempo, como intuiciones puras, hacen posible la geometría y la aritmética. Uno y otro son, pues, los fundamentos lógicos de la matemática, la cual consta, como ya se dijo, de juicios sintéticos a priori.

A través de las formas espacio y tiempo se producen en la conciencia los fenómenos. Con éstos elabora el entendimiento, gracias a otras formas o leyes a priori, los conocimientos de objetos. Estas formas a priori se llaman categorías. Para la filosofía precedente, las categorías son cualidades de las cosas, que el entendimiento descubre. En Kant, a la inversa, el entendimiento lleva las categorías, produciéndose así el conocimiento de las cosas. Debido a las categorías los fenómenos adquieren el carácter de objetos.

Las categorías son doce: unidad, pluralidad, totalidad; realidad, negación, limitación; substancia, causalidad, acción recíproca; posibilidad, existencia, necesidad. Las categorías no provienen de la experiencia, sino que merced a ellas la experiencia de objetos es factible.

Así formula Kant su concepto de naturaleza. Ésta es el conjunto de los hechos objetivos (experiencia), logrados por las formas puras de la intuición (espacio y tiempo, que configuran a los fenómenos) y por las categorías del entendimiento (que configuran a los objetos).

Kant llega a establecer los conceptos de fenómeno y noúmeno. En gracia a que, tanto las formas de intuición (espacio y tiempo) como las categorías del entendimiento son leyes de la conciencia, universales y necesarias, vale decir, que sin ellas no es posible representación alguna; esto es, algo independiente de la conciencia no es posible. La cosa en sí no puede ser objeto de la experiencia, las cosas en sí solo pueden ser imaginadas.

Así como la sensibilidad opera por medio de las intuiciones puras y el entendimiento echando mano de las categorías, la razón, la tercera facultad del hombre, tiene también sus formas: las Ideas. las Ideas tampoco se extraen de la experiencia; son los principios orientadores del saber y de la vida del hombre, son un ideal del conocimiento, que lo lleva a perfeccionar el saber alcanzado. La aspiración que señala la Idea excede las leyes generales de la naturaleza y se dirige a lo “absoluto”. Nuestra razón aspira a una satisfacción plena que no haya en los conceptos puros del entendimiento. La Idea es un principio heurístico, un “focus imaginarius”, un afán hacia lo absoluto. Las Ideas (Alma, finalidad del Mundo, Dios) no pertenecen a la realidad, solamente tienen un uso regulativo.

[Apuntes sacados de la introducción a la Metafísica de las Costumbres, Editorial Porrúa].

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