1º de Grado·2º de grado·Descartes·García Morente

Prólogo de García Morente a las Meditaciones Metafísicas de Descartes

EL RENACIMIENTO

Entre Descartes y la escolástica hay un hecho cultural (no solo científico) de importancia incalculable: el Renacimiento. Descartes es el primer filósofo del Renacimiento.

El Renacimiento es una época de crisis; es decir, época en que las convicciones vitales de los siglos anteriores se resquebrajan, dejan de regir, dejan de ser creídas. El Renacimiento se presenta, pues, primero como un acto de negación; es la ruptura con el pasado, la crítica implacable de las creencias sobre las que la humanidad venía viviendo. El hombre del renacimiento se queda entonces sin filosofía. Pero el hombre no puede vivir sin filosofía.

El Renacimiento es también el angustioso afán de encontrar un nuevo “punto de apoyo” capaz de salvar al hombre, a la cultura, del gran naufragio. Todo el pretérito presiona ahora sobre el presente, imponiéndole condiciones nuevas; y principalmente la condición de evitar el error, la necesidad de proceder con máxima cautela.

La filosofía de Descartes se origina en la crisis del realismo aristotélico. Depende, pues, de la filosofía precedente en el sentido de que el fracaso del aristotelismo la obliga a plantear de nuevo en su origen el problema del ser.

EL MÉTODO

Descartes busca reglas fijas para descubrir verdades, no para defender tesis o exponer teorías. Por eso el procedimiento matemático es el que, desde un principio, llama poderosamente su atención.

El análisis es el primer momento del método. Dada una dificultad, planteado un problema, es preciso ante todo considerarlo en bloque y dividirlo en tantas partes como se pueda. La división deberá detenerse cuando nos hallemos en presencia de elementos del problema que puedan ser conocidos inmediatamente como verdaderos. Los tales elementos simples son las ideas claras y distintas. Descartes propone la evidencia como criterio de verdad. Lo verdadero es lo evidente y lo evidente es a su vez definido por dos notas esenciales: la claridad y la distinción.

El material del conocimiento no es nunca otro que ideas (de diferentes clases) y, por tanto, el criterio de la verdad de las ideas no puede ser extrínseco, sino que debe ser interior a las ideas mismas. Llama a las ideas claras y distintas “naturalezas simples”. El acto que aprehende y conoce las naturalezas simples es la intuición o “conocimiento inmediato”, una inspección del espíritu. Esta operación de conocer lo evidente o intuir la naturaleza simple, es la primera y fundamental del conocimiento. Los procedimientos del método comenzarán, pues, por proponerse llegar a esta intuición de lo simple.

Así surge la deducción, que es una enumeración o sucesión de intuiciones, por medio de la cual vamos pasando de una a otra verdad evidente, hasta llegar a la que queremos demostrar. El análisis deshizo la compleja dificultad en elementos o naturalezas simples. Ahora volvemos, recorriendo estos elementos y su composición, de evidencia en evidencia, a la dificultad primera en su complejidad, pero ya con la intuición una por una de las ideas claras, garantía última de la verdad del todo.

LA METAFÍSICA

La duda cartesiana refleja la situación real, histórica, del momento. El hombre ha perdidos sus convicciones y no sabe a qué atenerse. No posee una verdad cierta que se halle a cubierto de la duda. Pero necesita esa verdad. ¿Cómo encontrarla?

La duda cartesiana no es escepticismo, sino, primero: la expresión de una actitud de desconfianza y de cautela, la exigencia de una evidencia indestructible; y segundo: un método de investigación positiva, puesto que aquella afirmación que logre salir victoriosa de los ataques de una duda metódicamente llevada a los mayores extremos de rigor, será la verdad cierta que buscamos y que podrá servirnos de fundamento sólido para descubrir otras verdades.

El pensamiento es necesariamente pensamiento de algo; es decir, el pensamiento tiene necesariamente un objeto. Ahora bien: yo puedo dudar siempre del objeto, pero no puedo dudar nunca del pensamiento. Yo puedo dudar de que lo por mí pensado sea, exista, pero no puedo dudar que lo pienso, no puedo dudar de mi pensamiento, porque éste me es inmediato, pero sí puedo dudar de lo pensado (del objeto) porque éste es mediato y no llego a él sino por mediación del pensamiento.

La hipótesis del genio maligno expresa rigurosamente ese carácter mediato del pensamiento; significa que en el contenido del pensamiento (de la idea) no hay nada que legitime la existencia del objeto y, por consiguiente, que esta existencia del objeto necesita una garantía ajena: la existencia de Dios.

El genio maligno y sus artes de engaño simbolizan la duda profunda de si en general la ciencia es posible. ¿Es lo real cognoscible, racional? Las demostraciones de la existencia y la veracidad de Dios no hacen sino contestar esta pregunta, afirmando la racionalidad del conocimiento, la confianza postrera que hemos de tener en nuestra razón y en la capacidad de los objetos para ser aprehendidos por ella.

La duda metódica se detiene ante la inmediatez del pensar. Pero de la certidumbre del yo hay que transitar ahora a otras certidumbres.

Cualquier idea clara y distinta me persuade de que yo existo, puesto que la pienso, pero no me persuade de que exista su objeto. Para dar pleno crédito a las ideas claras y distintas, es decir, para no dudar de que existan os objetos de ellas, necesito la garantía de Dios, necesito saber que Dios existe.

LA FÍSICA

La física debuta en realidad con la distinción esencial del alma y del cuerpo. El alma se define por el pensamiento. El cuerpo se define por la extensión. Todo lo que en el cuerpo sucede como cuerpo, puede y debe explicarse con los únicos elementos simples de la extensión, figura y movimiento.

La física de Descartes es mecanicista; no quiere más elementos, para explicar los fenómenos y sus relaciones, que la materia y el movimiento. La física de Descartes es una mecánica de la cantidad pura.

La causa del movimiento es doble. Una causa primera que, en general, lo ha creado e introducido en la materia, y esta causa es Dios. La cantidad del movimiento que existe en el sistema del mundo es invariable y constante. Pero de cada movimiento en particular hay una causa particular, regida por las leyes del movimiento (ley de inercia, ley de dirección del movimiento y ley de choque).

Descartes, en su afán de no admitir nociones oscuras, considera las nociones de energía o fuerza como incomprensibles, porque no son geométricamente representables; y las desecha para limitarse a concebir en la materia la pura extensión geométrica.

La materia no es otra cosa que el espacio, la extensión pura, el objeto mismo de la geometría. Las cualidades secundarias que percibimos en los objetos sensibles: color, sabor, olor, etc, son intelectualmente inconcebibles y, por lo tanto, no pertenecen a la realidad. La materia se reduce a la extensión en longitud, latitud y profundidad.

LA PSICOLOGÍA

El hombre está compuesto de un cuerpo al cual está íntimamente unida el alma, sustancia pensante. Tendremos por un lado que considerar el alma en sí misma, y luego en cuanto que está unida al cuerpo. En sí misma, el alma es inteligencia, facultad de pensar, de verificar intuiciones intelectuales. Por otra parte, entre las ideas del alma están sus voluntades. La voluntad o libertad, es la facultad, totalmente formal, de afirmar o negar.

En cuanto unida al cuerpo, el alma es, ante todo, conciencia, es decir, que conoce lo que al cuerpo ocurre y se da cuenta de este conocimiento. Así los animales, sin conciencia, son puros autómatas.

En el hombre, en cambio, porque hay un alma inteligente y razonable, hay pasiones; es decir, los movimientos del cuerpo se reflejan en el alma; y este reflejo es precisamente lo que llamamos pasión, que no es sino un estado especial del alma, consecuencia de movimientos del cuerpo.

[Apuntes tomados del prólogo de Manuel García Morente a las Meditaciones Metafísicas de Descartes (Austral)].

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s